06:12 abr 10, 2008 | Capitán Spot | General

La pirámide infernal

Un bombero salva vidas, un ingeniero construye presas, un carnicero corta carne, un DJ pincha música… ¿y qué coño hace un creativo? Anuncios. Hacemos algo de lo que la gente huye. En ese sentido nos parecemos bastante a los científicos que crearon el ántrax o a los cabrones que inventaron la bomba de fragmentación. Hacemos piezas de 10, 20, 25, 30, 40, 45, 60, 90 segundos que interrumpen la confesión de Rebecca Loos. Somos el enemigo. Somos los responsables de que tardes tres horas en ver una peli de 90 minutos.
Y aún así nos sentimos estrellas del rock.

Hay creativos con peinado de ¡Juan por Dios! y Adidas de Yohji Yamamoto que realmente creen que contribuyen al avance de la civilización occidental. ¿Algún problema? Peores son los cirujano plásticos o el tío que le da a la palanca de la silla eléctrica, ¿no? Pero sí, sí: 9 de cada 10 anuncios son horrendos. Mal ejecutados, imbéciles, repetitivos, mal escritos y mal interpretados, mal rodados, mal pensados. Son spots que tratan al público como si fuera gilipollas. Y todavía pretenden que compre lo que promocionan.

Sé lo que me digo: yo he hecho unos cuantos de esos. En ocasiones, obligado; en otras porque cuando tenía que pensar la idea estaba chateando en Meetic con un pervertido obeso que se hacía pasar por una venezolana de 19 años. Y si verlos resulta deprimente, os aseguro que hacerlos mucho más. Porque se tarda 30 segundos en sufrirlos pero semanas en ejecutarlos. De hecho no conozco a ningún creativo que esté deseando hacer el próximo anuncio de Lidl. Con Lidl no ganarás un lápiz de oro en el One Show de Nueva York y Leandro Raposo no te llamará y languidecerás el resto de tus días escribiendo scripts para Dinero Express y su terrorífico tren verde de 3-D.

Así que cuando veáis los anuncios de Polaris World —verdaderos responsables de la crisis inmobiliaria— o de Cofidis o de Kinder Chocolate Maxi, consolaos pensando que los creativos que los hicieron están pagando sobradamente sus delitos. No sé a quién se lo ocurrió que los Ferrero Rocher tenían que aparecer en formación piramidal, pero seguro que lo está pasando muy mal. De hecho, ¿qué es esta historia de que cuando llega el verano se retiran del mercado los Ferrero Rocher “para preservar toda su calidad”? ¿Para qué se inventaron las cámaras frigoríficas? ¿O es que esta gente aún conserva el pescado en sal? En este anuncio de Ferrero Rocher, Juliette Binoche —de Kieslowski a la Pirámide Infernal— camina por el Pont-Neuf de París en un guiño cinéfilo-repostero a Los Amantes del Pont-Neuf que ella misma protagonizó en los 90. ¿Espeluznante? Pues al final del spot los Ferrero Rocher llegan levitando como TIE Interceptors del Imperio y forman la pirámide totalmente motu propio.

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Comentarios

Enviado por machupichu en abril 11, 2008 a las 08:03 PM CEST #

este tio sabe mucho de publi

 

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