Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestro servicio, recoger información estadística sobre su navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en  política de cookies.

Continuar

VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
La Roca del León es el símbolo más reconocido de Sri Lanka

Sigiriya, el último refugio del rey parricida

No es casualidad. Que visitar Sigiriya requiera el esfuerzo de subir 1230 escalones, muchos de ellos colgados literalmente en una pared de roca, no es casualidad. Porque el lugar se eligió precisamente por eso, por su inaccesibilidad. Tras matar a su padre para poder reinar, y sabiéndose perseguido por su hermano, el rey Kashypa construyó aquí arriba su palacio en el siglo V. En lo alto de esta enorme roca se sentía seguro. 1500 años después el único ejército que asalta esta fortaleza cada día es el de los turistas. Tampoco esto es casualidad: Sigiriya es la parada fundamental en Sri Lanka, su lugar más emblemático. Es mágico, espectacular, inolvidable...

La roca de Sigiriya emerge solitaria de la selva en Sri Lanka. Foto: Marino Holgado La roca de Sigiriya emerge solitaria de la selva en Sri Lanka | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Sigiriya (Sri Lanka)  | Actualizado el 12/09/2016 a las 14:08 horas

Las puertas de Sigiriya se abren cada día a las siete de la mañana. El dato no es baladí. Es la hora más recomendada para visitar el lugar: es cuando menos visitantes hay y el calor aún no hará especialmente fatigosa la ascensión, sobre todo porque durante la mañana gran parte de la subida está a la sombra. Pero tampoco hay que ser excesivamente puntillosos: yo empecé a las nueve de la mañana y en poco más de 40 minutos estaba en la cumbre. Sudando, eso sí, pero tomando la subida con calma.

Con 200 metros de caída libre, un rey construyó en lo alto de Sigiriya su palacio. Foto: Marino HolgadoCon 200 metros de caída libre, un rey construyó en lo alto de Sigiriya su palacio | Foto: Marino Holgado

Pero hagamos un pequeño (y espectacular) preámbulo antes de subir. Sigiriya, la Roca del León, es conocida en la zona como "la gran roca". Y hay una "pequeña roca" ( en este caso lo de "pequeña" tiene una cierta sorna). Se llama Pidurangala. Está a un kilómetro de Sigiriya. Es fácil llegar en tuk-tuk o en bicicleta a través de caminos en la jungla y, tras una fatigosa subida (la última parte saltando y prácticamente reptando sobre las rocas), ofrece la más impactante imagen posible de Sigiriya emergiendo de una selva que la vista no es capaz de abarcar.

La propia cumbre de Pidurangala ya es espectacular: un suelo liso de roca de unos 200 metros de longitud inclinado hacia el ocaso, el mejor anfiteatro para sentarse a contemplar el atardecer y la sombra que proyecta Sigiriya alargándose sobre el manto vegetal. Desde Pidurangala el teleobjetivo de la cámara permite ver la escalera que sube a Sigiriya, anclada en la vertical pared de roca, y por la que al día siguiente deberé subir.

La subida a Sigiriya ofrece momentos de auténtico vértigo. Foto: Marino HolgadoLa subida a Sigiriya ofrece momentos de auténtico vértigo | Foto: Marino Holgado

Regresemos al pie de Sigiriya. El obligado recorrido desde la entrada por los Jardines Reales hasta llegar al comienzo de las escaleras, permite ver cómo la Roca del León crece poco a poco conforme te aproximas a ella. Con 200 metros de caída vertical de pura roca, Sigiriya es el resultado del magma endurecido tras la erupción de un volcán ya extinto. En Sri Lanka es muy habitual encontrarse con enormes rocas de decenas de metros de longitud. Sigiriya es la roca por excelencia, un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1982.

Así pudo ser la entrada a Sigiriya. Foto: Marino HolgadoAsí pudo ser la entrada a Sigiriya | Foto: M. Holgado

Los primeros metros se suben a través de escaleras de piedra hasta llegar al pie mismo de la roca. A partir de ahí, los tramos de escaleras metálicas están colgados de la pared, sobre todo a partir de la conocida como Puerta del León. Dos grandes garras de león en piedra enmarcan el último tramo de subida, que comienza en una terraza intermedia.

La leyenda dice que, en su momento, estas zarpas eran sólo una parte del león aquí representado y las escaleras entraban a través de su boca. Imposible saber si el dibujo que me enseñan algunos de los guías que acompañan a los grupos de turistas fueron realidad alguna vez. Lo que no puedo dejar de pensar es cómo se construyó el palacio o el monasterio, lo que realmente fuera, hace quince siglos en lo alto de este inaccesible lugar.

Porque, aunque hay quien lo cuestiona, se supone que ésto era el palacio del rey Kasyappa (o Kassapa). Este joven llegó al poder en el siglo V después de emparedar vivo a su padre, el rey Dathusena. El otro hijo del rey, y legítimo heredero, Mogallana, huyó a la India para organizar un ejército y retomar el trono. Sabiéndose perseguido por su propio hermano, Kasyappa construyó su palacio en lo alto de la roca.

Parte de las ruinas del palacio en lo alto de Sigiriya. Foto; Marino HolgadoParte de las ruinas del palacio en lo alto de Sigiriya | Foto: Marino Holgado

Le sirvió de poco: terminó suicidándose mientras su hermano sitiaba el lugar. Leyenda o no, tras su muerte Sigiriya volvió a ser lo que era antes, un complejo monástico hasta su abandono en el siglo XIV. Fue redescubierto en 1898 por el británico Harry Charles Purvis Bell y explorado en 1907 por John Still. Es fácil imaginar lo que pudieron sentir al descubrir este lugar.

Durante la subida es imprescindible detenerse en la semicueva donde admirar espléndidos frescos en la pared: pinturas de apsaras, estilizadas y sensuales mujeres semidesnudas que representan ninfas celestiales. Quizá concubinas del rey o simples deseos de los artistas.

La Puerta del León, el acceso a la última parte de la subida. Foto: Marino HolgadoLa Puerta del León, el acceso a la última parte de la subida | Foto: Marino Holgado

Ya en lo alto de Sigiriya, su cumbre es una enorme sucesión de terrazas con la base de los antiguos edificios y un par de piscinas que se nutren del agua de lluvia. Construido todo en un suelo rocoso e inclinado, con unos pocos árboles que ofrecen algo de sombra.

Una de las piscinas del antiguo palacio en Sigiriya. Foto: Marino HolgadoUna de las piscinas del antiguo palacio en Sigiriya | Foto: Marino Holgado

Alrededor de la roca todo es verde: la selva cingalesa aparece salpicada de pequeños lagos, algunas pequeñas casas de agricultores, algún enorme buda blanco emergiendo a lo lejos... Resulta imposible cansarse de contemplarlo todo desde aquí arriba. Enorme tentación para que un rey que usurpó el trono asesinando a su padre no llegara a sentirse todopoderoso e invencible. Porque, estar aquí, es sentirse algo más cerca del cielo.

DATOS PRÁCTICOS PARA LA VISITA: La roca de Sigiriya está en el centro de Sri Lanka, a poco más de una hora en coche de la ciudad histórica de Polonnaruwa. Sigiriya no es realmente un pueblo, sino más bien un conjunto de hoteles de todos los precios surgidos de la irresistible atracción de la roca. Los más baratos forman lo que sería el centro de Sigiriya. Más alejados están los más lujosos. Una opción intermedia puede ser el Flower Garden Eco Village un hotel nuevo (aún están construyendo los últimos bungalows), con piscina y una excelente comida. Es necesario tuk-tuk para moverte a cualquier lugar, pero estar rodeado por la selva lo compensa.

Sigiriya es un lugar habitual para las fotos de boda en Sri Lanka. Foto: Marino HolgadoSigiriya es un lugar habitual para las fotos de boda en Sri Lanka | Foto: Marino Holgado

La roca de Sigiriya abre de 7:00 a 17:30 y la entrada para los extranjeros cuesta 4.260 rupias cingalesas, unos 28 euros. Aunque algunos hoteles aseguran en sus webs que desde su establecimiento se puede llegar caminando a la roca, en realidad un tuk-tuk siempre es la mejor opción.

No hay vuelos directos entre España y Sri Lanka. La mejor opción para volar a Colombo, la capital, es haciendo una escala en Abu Dhabi (con Etihad Airways), Doha (con Qatar Airways) o Dubái (con Emirates). También se puede volar desde Londres con Sri Lankan Airlines. Es recomendable realizar previamente a través de internet la exención de visado (35 dólares) para no perder tiempo a la llegada al aeropuerto de Colombo. Buen viaje.

Compartir en:
Imagen del Blog
Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Sociedad y Cultura de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en sucesos, tribunales o inmigración, entre otros temas. Lleva 26 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

Entradas antiguas del blog

Todos los Blogs de Antena3.com

Suscríbete a este blog.

Buscar Posts en este Blog
PUBLICIDAD
Estos Blogs son abiertos y públicos. Te rogamos que leas nuestras Normas de conducta y te informamos de que los mensajes no son revisados por Antena 3 antes de su publicación, por lo que no asumimos ninguna responsabilidad sobre su contenido.
Cerrar ventana
Cerrar ventana