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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
Barrios con historia, otros de vanguardia, espacios naturales y un cabo mítico en Sudáfrica

Siete rincones para disfrutar de Ciudad del Cabo y el cabo de Buena Esperanza

Hay ciudades en el mundo cuyo sólo nombre nos evoca leyendas con un lugar en la Historia. Ciudad del Cabo es una de ellas. La ciudad que nació como puerto de escala para que las tripulaciones de los galeones que iban a la India y al extremo oriente pudieran descansar, visitar sus tabernas de dudosa reputación y reponer comida fresca para no morir de escorbuto, es hoy un acogedor destino para el viajero, una mezcla de lugares históricos, modernos centros comerciales y parajes naturales con un lugar propio en los atlas de geografía. Entre ellos, el mítico cabo de Buena Esperanza.

 

Las casas de colores del barrio de Bo-Kaap, en Ciudad del Cabo. Foto: Marino Holgado Las casas de colores del barrio de Bo-Kaap, en Ciudad del Cabo | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Ciudad del Cabo (Sudáfrica)  | Actualizado el 30/01/2018 a las 10:47 horas

Las casas pintadas de Bo-Kaap. Ciudad del Cabo nació como base de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Durante los 150 años de su dominio, los holandeses trajeron esclavos desde Asia, muchos de ellos musulmanes de Ceilán, Indonesia o la India. El dominio británico puso fin a la esclavitud y a partir de 1830 los esclavos liberados fueron instalándose en las casas del barrio de Bo-Kaap (Cabo Superior o Por Encima del Cabo).

Hoy este barrio sigue acogiendo a descendientes de aquellos esclavos, que se fueron quedando por la cercanía a sus mezquitas. A partir de la década de 1990 comenzaron a pintarse las fachadas de las casas de vivos colores pastel. Esa mezcla cromática hace que este sea una de las paradas obligadas para las visitas turísticas. Las calles de Chiappini, Rose y Wale son las más atractivas para la cámara y para la vista.

Long Street conserva edificios de la época victoriana. Foto: Marino HolgadoLong Street conserva edificios de la época victoriana | Foto: Marino Holgado

Long Street. El centro histórico de Ciudad del Cabo son una serie de calles en cuadrícula con una vibrante vitalidad. Long Street es la principal de ellas, flanqueada por casas de la época victoriana, de dos o tres alturas, con balcones de hierra forjado y llamativos colores. Las aceras recorren desde tiendas tradicionales de barrio hasta restaurantes, bares o comercios con aire alternativo y transgresor.

Junto a Long Street está Greenmarket Square. Rodeada de interesantes edificios, esta plaza fue mercado de alimentación desde 1896 y ahora acoge de lunes a sábado un mercadillo de artesanía y de recuerdos. La peatonal St. George's Mall, junto al mercado, es también un buen lugar para pasear.

Victoria and Alfred Waterfront. La acertada remodelación de lo que fue el antiguo puerto industrial es ahora la zona de moda en Ciudad del Cabo. Las tiendas y restaurantes del Victoria Wharf Shopping Centre son el principal polo de atracción de esta zona volcada en el turismo con una mezcla de antiguos edificios restaurados, hoteles y locales de nueva construcción bordeando las dársenas del puerto deportivo.

La zona de moda en Ciudad del Cabo es V&A Waterfront. Foto: Marino HolgadoLa zona de moda en Ciudad del Cabo es V&A Waterfront | Foto: Marino Holgado

Muy cerca, un enorme silo de grano de la antigua zona portuaria se ha convertido ahora en un vanguardista hotel de lujo, The Silo, y en el Museo de Arte Contemporáneo, el Zeitz Mocaa Museum. Si no se desea visitar el museo, sí se puede entrar hasta el hall para ver la espectacular adaptación del antiguo silo. Y en el hotel se puede subir a la zona de cafetería, restaurante y tienda.

El edificio del Zeitz Mocaa y del hotel The Silo. Foto: Marino HolgadoEl edificio del Zeitz Mocaa y del hotel The Silo | Foto: Marino Holgado

Table Mountain y Robben Island. Ciudad del Cabo se asienta alrededor del espectacular Table Mountain. La "montaña mesa" se llama así por su forma plana en lo alto. Esta meseta, a 1086 metros de altitud junto al mar, es un espectacular mirador y un parque natural al que se puede subir caminando o en teleférico. Siempre y cuando no esté cubierto de nubes, como fue mi caso durante los dos días que estuve en Ciudad del Cabo.

Las nubes cubren Table Mountain, al fondo de la imagen. Foto: Marino HolgadoLas nubes cubren Table Mountain, al fondo de la imagen | Foto: Marino Holgado

La meteorología también me impidió visitar otro de los imprescindibles de la ciudad, la isla de Robben, Patrimonio de la Humanidad. Allí está el célebre presidio en el que Nelson Mandela pasó 18 de los años que estuvo encarcelado. Se llega en barco, si el mar lo permite. No fue mi caso.

La península del cabo, en MaidenLa península del cabo, en Maiden's Cove | Foto: Marino Holgado

Colonia de pingüinos de Boulders. Por una espectacular carretera que bordea el océano Atlántico nos adentramos en la península del Cabo. A mi derecha, el cielo sobre el Atlántico está azul y soleado. A mi izquierda, las montañas aparecen amenazadoras cubiertas por una espesa nubosidad. Su visión no debía ser muy alentadora para los marinos que hace cinco siglos navegaban estas aguas para doblar un cabo que, no por casualidad, primero se llamó de las Tormentas, antes de que los portugueses cambiaran su nombre por el de Buena Esperanza.

Más de 2000 pingüinos viven en la colonia de Boulders, en la península del Cabo. Foto: Marino HolgadoMás de 2000 pingüinos viven en la colonia de Boulders, en la península del Cabo | Foto: Marino Holgado

Al otro lado de la península, la costa está bañada por False Bay. Parada imprescindible es Boulders, una playa que acoge una numerosa colonia de pingüinos africanos. 2100 pingüinos que viven tranquilamente sobre la arena y las rocas de este lugar indiferentes a los cientos de visitantes que les observan desde pasarelas de madera sobre la playa.

Cabo de Buena Esperanza. El final del viaje por esta península es un lugar mítico: el Cabo de Buena Esperanza. Pese a lo que mucha gente cree, no es el lugar más al sur de África (ese es el cabo de las Agujas, 150 kilómetros al este). Por eso, para no quitarle valor, un cartel aquí precisa que es el punto más suroccidental del continente. Por eso, sí era el primer gran obstáculo que debían salvar los marinos hace siglos para encarar la ruta hacia Asia.

En el Cabo de Buena Esperanza, el punto más suroccidental de África. Foto: Marino HolgadoEn el Cabo de Buena Esperanza, el punto más suroccidental de África | Foto: Marino Holgado

El Cabo de Buena Esperanza forma parte también del Table Mountain National Park. Los últimos kilómetros de la península son una zona protegida, con escasos árboles por los fuertes vientos que barren esta zona tan expuesta y en los que grupos de babuinos se cruzan delante de nuestro coche.

Muchos viajeros optan por recorrerlo en bicicleta. Otros muchos lo hacen en coche o en autobuses. En el extremo sur, el teleférico "El Holandés Errante" sube en poco más de tres minutos hasta unos metros del faro de 1860 situado a 238 metros sobre el nivel del mar. Es el final del viaje. Más allá, sólo el océano y, a lo lejos, la curvada línea de la Tierra en el horizonte.

Cape Point, en el Cabo de Buena Esperanza, y la inmensidad del océano hacia el sur. Foto: Marino HolgadoCape Point, en el Cabo de Buena Esperanza, y la inmensidad del océano hacia el sur | Foto: Marino Holgado

DATOS PRÁCTICOS PARA EL VIAJE. Iberia vuela tres veces por semana a Johannesburgo. Desde allí, compañías locales enlazan con Ciudad del Cabo. En los vuelos locales es conveniente dejar margen para posibles retrasos. Ciudad del Cabo tiene una variada oferta hotelera. The Westin Cape Town es una opción de lujo situado a medio camino entre el centro histórico y la zona de moda del puerto. Dispone de spa y piscina interior con espectaculares vistas en la última planta, varios restaurantes y un magnífico desayuno.

Spa del hotel The Westin Cape, en Ciudad del Cabo. Foto: Marino HolgadoSpa del hotel The Westin Cape, en Ciudad del Cabo | Foto: Marino Holgado

La península del Cabo tiene pequeño pueblos costeros en los que hacer un alto en el camino. La entrada a la Colonia de Pingüinos de Boulders cuesta 75 rands (5 euros) para adultos y 40 (2,7 euros) para niños. La entrada al Cabo de Buena Esperanza 145 (10 euros) y 75 rands respectivamente. El teleférico del faro son 55 rands (3,7 euros) ida y 70 (4,7 euros) ida y vuelta para adultos.

 

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Nacional de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en Interior, Tribunales, Sucesos o Inmigración, entre otros temas. Lleva 29 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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