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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
Antelope Canyon, Monument Valley, Arches National Park y el salar de Bonneville

El salvaje oeste: en ruta por cuatro paisajes extremos de Utah y Arizona

Suena música country en la radio del coche. Las carreteras son largas y solitarias. El terreno llano permite ver a través del parabrisas, ya avanzada la tarde, los lugares en los que descargan tormentas tan breves como intensas. Recorremos cuatro escenarios de cine, paisajes espectaculares en la inmensidad del suroeste de Estados Unidos: Antelope Canyon, Monument Valley, Arches National Park y el desierto de sal de Bonneville. 1200 millas, 1900 kilómetros, a través de Utah y Arizona.

La milla 13 de la Highway 163, la carretera más famosa de Estados Unidos. Foto. Marino Holgado La milla 13 de la Highway 163, la carretera más famosa de Estados Unidos | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Salt Lake City (Estados Unidos)  | Actualizado el 04/09/2018 a las 11:09 horas

La bofetada de calor seco al salir del aeropuerto de Phoenix ya presagia lo que me espera por aventurarme por estas tierras desérticas de Arizona y Utah en pleno mes de julio. El termómetro del coche llegará a los 110 grados Fahrenheit (44 de los nuestros) en varios momentos del recorrido. Con el inconveniente de que cuando vas de viaje con billete de vuelta no puedes permitirte el lujo de quedarte al abrigo del aire acondicionado en las horas de más calor.  

Tras dejar atrás los cactus gigantes, los saguaros, que bordean la autopista en las afueras de Phoenix, conduzco hacia el norte. Paso junto al enorme (aquí todo lo es) cráter Barringer dejado por un meteorito cerca de Flagstaff y, por fin, llego a Page. Es el punto de salida para recorrer el Antelope Canyon, un estrecho desfiladero que deja sorprendentes imágenes en la retina de quienes lo cruzan.

Recorriendo el Upper Antelope Canyon, en Arizona. Foto Marino HolgadoRecorriendo el Upper Antelope Canyon, en Arizona | Foto: Marino Holgado

El Upper Antelope Canyon está en las afueras de Page y hay que visitarlo necesariamente en un grupo guiado de alguna de las cuatro agencias que se reparten la exclusiva. Todas están gestionados por los indios navajo, propietarios de estas tierras. Y son ellos también los que guían cada grupo. Con 200 metros de largo, el desfiladero en algunos puntos apenas llega al metro de anchura. La arenisca roja de sus paredes está aquí esculpida en suaves formas redondeadas por el efecto del agua y el viento. Toda la paleta de ocres se tornan en anaranjados cuando la luz del sol entra verticalmente en las horas centrales del día. Cruzarlo es como una ensoñación.

Precisamente porque las horas centrales del día son las mejores para visitarlo, los gestores han aplicado aquí el concepto de "horas pico", en las que los precios de la visita suben considerablemente: 78 dólares (70 euros). Crees que la visita va a ser en grupos pequeños, pero al llegar allí compruebas que el desfiladero es un ir y venir de "grupos pequeños" que se solapan unos con otros y empiezas a pensar que el precio es una pequeña estafa. La mala conciencia de "hombre blanco", conocedor del genocidio indio, atenúa el mal sabor que deja la masificación del cañón y el precio cobrado por la visita.

Las formas y colores del Upper Antelope Canyon, en Arizona. Foto Marino HolgadoLas formas y colores del Upper Antelope Canyon, en Arizona | Foto: Marino Holgado

Rumbo al norte, entro en el estado de Utah para llegar a Bluff, un pequeño pueblo más interesante de lo que parece en un primer vistazo. Seguimos en tierras de la Nación Navaja y navajos son también los propietarios del motel Kokopelli, en el que me alojo. Desde aquí, para llegar a Monument Valley, atravieso la que muchos llaman "la carretera de América" (con permiso de la Ruta 66). La milla 13 de la Highway 163 entre Utah y Arizona es, probablemente, el trozo de asfalto más fotografiado y más reflejado en el cine o la televisión. Escenario imprescindible para cualquier road movie que se precie. El punto en el que Forrest Gump dejó de correr después de 3 años, dos meses y 14 días.

Monument Valley desde el John Wayne View Point. Foto: Marino HolgadoMonument Valley desde el John Wayne View Point | Foto: Marino Holgado

Poco después de ese punto llego a Monument Valley, un espectacular paisaje a caballo entre Arizona y Utah. Es el escenario que todos asociamos a los westerns clásicos. Por eso, dos de sus miradores más espectaculares llevan los nombres de John Ford y John Wayne. Dicen que eran los lugares preferidos por cada uno de ellos. Las enormes "mesas" (los montículos que son más anchos que altos) y los pináculos sobre la llanura desértica foman un paisaje árido, agreste e impactante.

Contemplando Monument Valley desde el John Ford View Point. Foto: Marino HolgadoContemplando Monument Valley desde el John Ford View Point | Foto: Marino Holgado

Lo recorro sin prisa por la carretera de arena que lo circunda y que permite admirar rincones en soledad. El parque está gestionado también por la Nación Navaja y, aunque ofrecen circuitos guiados en todoterreno con acceso a lugares exclusivos, creo que no es comparable a visitarlo por uno mismo y detenerte allí donde te apetezca. Recorrer Monument Valley confirma que fue buena idea alquilar un vehículo SUV para este viaje.

Los 91 metros del arco de piedra Landscape, en el parque nacional de Arches. Foto: Marino HolgadoLos 91 metros del arco de piedra Landscape, en el parque nacional de Arches | Foto: Marino Holgado

Vuelvo a la carretera. Impresiona conducir durante horas sin cruzar un sólo pueblo, kilómetros y kilómetros de un territorio rocoso y desértico en el que parece difícil vivir. La Highway 191 me lleva por Utah hacia el norte, hasta Moab. A apenas diez minutos de este pueblo se entra en el Arches National Park, 305 kilómetros cuadrados de sorprendentes paisajes pétreos cincelados por el agua, el hielo y el viento, con altas y estrechas paredes de roca lisa a modo de rascacielos, como en la zona llamada Park Avenue, o enormes rocas sostenidas en difícil equilibrio sobre un pináculo.

Pero lo más característico de este lugar son los arcos de piedra formados por la erosión del viento y el agua que se filtra por sus grietas y al congelarse en invierno rompe la roca. Aquí está el Landscape Arch, un frágil arco de 91 metros de longitud o el Delicated Arch, precisamente el que decora las matrículas de Utah.

Delicate Arch, símbolo del estado de Utah, en el Arches National Park. Foto: Marino HolgadoDelicate Arch, símbolo del estado de Utah, en el Arches National Park | Foto: Marino Holgado

Llegar hasta Delicate Arch requiere un considerable esfuerzo: la subida caminando, con gran parte del recorrido sobre pura roca y con temperaturas en torno a los 40 grados, requiere de muchas ganas y en torno a una hora de tiempo. Imprescindible llevar abundante agua y algo de comida. La recompensa vale la pena: no sólo por admirar el enorme arco de 16 metros de altura junto a un acantilado, sino todo el entorno espectacular en el que se encuentra.

El desierto de sal de Bonneville, cerca de Salt Lake City, en Utah. Foto: Marino HolgadoEl desierto de sal de Bonneville, cerca de Salt Lake City, en Utah | Foto: Marino Holgado

Y otro paisaje agreste pero muy diferente es el que busco para el final de este recorrido. Siempre hacia el norte llego a Salt Lake City y giro hacia el oeste. Una llamativa carretera, la I-80, con una recta de 69 kilómetros, me lleva hasta el salar de Bonneville, un desierto de sal de 260 kilómetros cuadrados junto a Wendover, completamente plano y que es escenario habitual de pruebas de velocidad para prototipos y bólidos que han llegado a alcanzar los 1000 kilómetros por hora. También es un apreciado lugar de rodaje de películas, series o anuncios publicitarios. Un final deslumbrante, también por el blanco intenso de la sal, para esta ruta tan cinematográfica del suroeste de Estados Unidos.

 

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Nacional de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en Interior, Tribunales, Sucesos o Inmigración, entre otros temas. Lleva 29 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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