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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
DESTINOS: Senegal era uno de los puertos de salida del tráfico de esclavos

La puerta sin retorno de la isla de Gorée

En un mes de abril como este, hace 45 años, moría asesinado en Memphis Martin Luther King. Junto a nombres como los de Rosa Parks, la mujer negra que se negó a ceder a un blanco su asiento en el autobús, el de James Howard Meredith, el primer afroamericano en ser admitido en la Universidad de Misisipi, o el del más controvertido Malcolm X, todos ellos contribuyeron, ya en pleno siglo XX, a terminar con la segregación racial en Estados Unidos. Una lacra que había comenzado siglos antes en algunos puertos africanos, donde los esclavos eran embarcados a la fuerza rumbo a América. Uno de esos lugares de infausta memoria está en la isla senegalesa de Gorée.

La La "puerta sin retorno" de la "Maison des Esclaves", en la isla de Gorée | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Isla de Gorée (Senegal)  | Actualizado el 22/10/2013 a las 14:52 horas

Un pasillo con el suelo empedrado y paredes de ladrillos irregulares y estuco, apenas diez metros de largo y dos de ancho, y una intensa luz que entra, al fondo, por una puerta abierta al océano. Eran los últimos pasos que muchos africanos caminaron en su tierra madre antes de subir, bajo el convincente argumento de los látigos y las cadenas, a los barcos negreros camino de la esclavitud. Ese pasillo está aquí, en la isla de Gorée, en la llamada, sin rodeos, "Casa de los Esclavos". Un edifico de infame recuerdo en este bello y turístico rincón de Senegal.

Casas de la época colonial en la isla de Gorée. Foto: Marino HolgadoCasas de la época colonial en la isla de Gorée | Foto: Marino Holgado

Llegar hasta aquí es sencillo. Un transbordador une Dakar, la capital de Senegal, con Gorée, situada en su misma bahía. Es una isla pequeña, tranquila, sin coches, con el único ruido de las voces de sus habitantes, los gritos de las vendedoras o el chapoteo de los niños en el agua. Puede recorrerse caminando, perdiéndose por sus callejuelas entre casas de color pastel y estilo mediterráneo, con sus buganvillas y palmeras, teniendo que esquivar, tan sólo, algún rebaño de cabras o algún grupo de pequeños correteando.

Los últimos metros de los esclavos, antes de embarcar, en la isla de Gorée. Foto: Marino HolgadoLos últimos metros de los esclavos, antes de embarcar. | Foto: Marino Holgado

Durante el paseo, tarde o temprano, pasarás ante una casa de color ocre con una doble escalera curvada que conduce a la primera planta. Era la zona noble, con sus ventanas de cristal y sus contraventanas de madera, aunque poca nobleza ejercían sus moradores. En la planta baja estaba su negocio: el tráfico de personas, de esclavos.  Hasta aquí eran traídos desde las regiones cercanas de África tras ser secuestrados en sus poblados.

Los pasillos de la esclavitud en la isla de Gorée. Foto: Marino HolgadoLos pasillos de la esclavitud | Foto: M. Holgado

No es difícil, caminando por los pasillos y estancias de la planta baja de la Casa de los Esclavos, imaginar el sonidos de los látigos, los malos tratos, el desprecio a una raza. Aquí permanecían varias semanas, incluso tres o cuatro meses, para ser alimentados hasta lograr el peso suficiente para aguantar una travesía hasta América amontonados en las bodegas. Al que no lograba engordar lo suficiente, sencillamente lo tiraban al mar.

No son pocos los visitantes, muchos descendientes de esclavos que viajan hasta aquí desde Estados Unidos, que se emocionan al asomarse a la llamada "puerta sin retorno". "De esta puerta, ellos iban para un viaje sin retorno, los ojos fijos sobre el infinito del sufrimiento", puede leerse en un cartel situado sobre el dintel. De esta puerta, a través de una pasarela de madera, subían directamente a los barcos que los llevaban a ese incierto futuro. Lo mismo ocurría en otras decena de casas de esclavos en Gorée y en otros puertos de la costa oeste de África.

Aquí mismo pidió el papa Juan Pablo II perdón por el pecado de la esclavitud "cometido por el hombre contra el hombre". "En este lugar, la libertad y la vida fueron vendidas", dijeron otros. Nelson Mandela, George W. Bush, Bill Clinton, François Hollande o la reina Sofía... Todos los dirigentes que viajan a Senegal pasan por este lugar de la isla de Gorée, Patrimonio de la Humanidad desde 1978.

Gorée no es sólo la Casa de los Esclavos. Importante baluarte militar tanto para la defensa de Dakar como para el control del Atlántico durante la Segunda Guerra Mundial, el Fort d'Estress y el Castel son los restos de ambas funciones. Pero lo más reconfortante para el viajero será caminar por sus calles, regatear y comprar en sus puestos callejeros, comer un plato de pescado o de pollo con arroz en las terrazas que dan al embarcadero y a la playa, siempre llena de niños que disfrutan del mar. También pordrá buscar si queda alguno de los artistas que se asentaron en la isla y la hicieron imprescindible para el viajero.

La playa de la isla de Gorée. Foto: Marino HolgadoLa playa de la isla de Gorée | Foto: Marino Holgado

Una historia trágica y un presente espléndido, refugio de viajeros exquisitos, oasis de calma a la puerta de la bulliciosa Dakar, una etapa imprescindible en cualquier viaje por Senegal... Gorée era la última imagen de su tierra que los esclavos llevaban en su retina.

DATOS PRÁCTICOS PARA LA VISITA: Iberia vuela cinco veces por semana entre Madrid y Dakar. Esta misma compañía tiene también conexiones desde Las Palmas de Gran Canaria. Air Europa tiene una conexión semanal desde Madrid. Del puerto de Dakar salen los ferrys a la isla de Gorée. Se puede hacer la visita en un día. Pero si prefiere disfrutar del sosiego, en la isla apenas hay alojamientos y las reservas conviene hacerlas directamente con los hoteles, todos ellos pequeños. Las cuatro opciones son el Hotel Chevalier de Boufflers, el Fiirek, el Villa Castel y el Auberge Keur Beer.

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Nacional de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en Interior, Tribunales, Sucesos o Inmigración, entre otros temas. Lleva 29 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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