DESTINOS: La industria del cine de Estados Unidos entrega sus Oscar en la ciudad californiana

Playa de Santa Mónica, donde Los Ángeles mira al océano

"Corre Forrest, corre". El personaje interpretado por Tom Hanks comenzó a correr en su localidad de Greenbow, Alabama "y llegué hasta el océano..., y cuando llegué allí pensé: ya que he llegado hasta aquí podía dar la vuelta y seguir corriendo". Ese lugar en el que Forrest Gump llegó al océano no era otro que el muelle de Santa Mónica, en Los Ángeles. Es, quizá, el icono más reconocido de la playa de Santa Mónica, o quizá lo son sus casetas para los socorristas, o quizá la gente haciendo deporte en su carril para bicis y patinadores, o quizá... Mientras en Hollywood "The Artist" recibía los parabienes de la Academia en los premios Oscar de este año, apenas a media hora en coche la bahía de Santa Mónica ofrece la imagen más amable y estival de la ciudad de Los Ángeles.

Uno de los puestos  de vigilantes de la playa de Santa Mónica. Foto: Marino Holgado Uno de los puestos de vigilantes de la playa de Santa Mónica | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Los Ángeles  | Actualizado el 27/02/2012 a las 08:51 horas

Ha sido la meta de millones de personas, de todos aquellos que a lo largo de las últimas décadas han recorrido los 3.862 kilómetros de la Ruta 66, la legendaria carretera que cruza en diagonal Estados Unidos desde Chicago, en el este, hasta Los Ángeles, en el oeste. La ruta termina precisamente en el muelle de Santa Mónica. Hasta aquí llegan los viajeros después de recorrer las grandes llanuras del centro del país, los paisajes desérticos de Arizona y la prometedora California, la gran meta de los que huían de la miseria del crack de 1929 a través de la "carretera madre", el nombre que le dio John Steinbeck, una emigración que originó el mito de esa carretera. En este muelle los ojos se abren ante el océano Pacífico.

Las atracciones del muelle de Santa Mónica se recortan sobre la playa. Foto: Marino HolgadoLas atracciones del muelle de Santa Mónica se recortan sobre la playa | Foto: Marino Holgado

Su noria, la misma desde la que unos paranoicos personajes vigilan el océano para alertar de una invasión nipona en la desconcertante "1941", de Steven Spielberg,  y su pequeña montaña rusa dan al muelle su perfil inconfundible. Los nuevos inmigrantes no llegaron de este del país, sino del sur del continente y Los Ángeles es ahora una ciudad mestiza, donde se oye español y se comen burritos y guacamole.

El final de la "Ruta 66". Foto: Marino HolgadoEl final de la "Ruta 66" | Foto: Marino Holgado

No es casualidad que el último restaurante de este muelle, aquel que cierra gastronómicamente la Ruta 66, sea precisamente mexicano, el "Mariasol". El primero del muelle, en cambio, es el "Bubba Gamp", de la cadena de establecimientos especializados en gambas nacida en 1996 como secuela de la película "Forrest Gump", en la que Forrest y su amigo Bubba imaginan un negocio de pesca de camarones. Con algo más de un siglo de vida, el muelle tiene un aire retro, gracias sobre todo a su añejo parque de atracciones, pero también actual, gracias al permanente ir y venir de visitantes.

La playa de Santa Mónica es un lugar familiar. No esperen ver aquí actrices de Hollywood tomando el sol y bañándose en las aguas del Pacífico. Dicen que los auténticos angelinos prefieren otros arenales, como la playa de Zuma, en la zona de Malibú, o los más bohemios se decantan por Venice Beach, mucho más underground. Santa Mónica es el lugar donde corretean los niños por la orilla o donde parejas de recién casados se hace fotos con el muelle de fondo. Es, también, el lugar de los turistas.

Y de los mitómanos de la televisión: ¿quién puede evitar hacerse una foto con los casetas de socorristas que popularizó "Los vigilantes de la playa"). No son algo exclusivo de Santa Mónica, todas las playas de Los Ángeles las tienen del mismo estilo, pero la variedad de colores de estos puestos de socorristas, sus todoterreno amarillos con la leyenda "Lifeguard" aparcados junto a las casetas con sus tablas de surf, y la inmensidad de esta playa hacen de Santa Mónica un lugar especial.

Las coloridas casetas de los socorristas de Santa Mónica. Foto: Marino HolgadoLas coloridas casetas de los socorristas de Santa Mónica | Foto: Marino Holgado

Es también la playa de los deportistas y de la vida sana. Desde la playa de Santa Mónica hasta la de Venice (en realidad es un único arenal con nombres diferentes en función de la zona) un carril para ciclistas y patinadores, una zona para realizar gimnasia y varias pistas de volei-playa te hacen aflorar todos los complejos si tu cuerpo no es atlético y musculado, si no eres aún de los que dedican el atardecer a correr, patinar, pedalear o jugar al volei mientras el sol del atardecer ilumina tu armónica anatomía. Afortunadamente en Estados Unidos la vida es parte de un espectáculo diario y el intruso es bien recibido: casi se diría que aquí viven para ser observados.

La playa de Santa Mónica acoge visitantes con intenciones muy diversas. Foto: Marino HolgadoLa playa de Santa Mónica acoge visitantes con intenciones muy diversas | Foto: Marino Holgado

Al fin y al cabo, la ciudad de Santa Mónica y sus casi 90.000 habitantes registrados son tradicionalmente demócratas y progresistas, con políticas municipales de izquierda (de izquierda norteamericana, se entiende); abierta a culturas rompedoras; tolerante con las diversas formas de practicar la vida. En verano, cuando la ciudad de Los Ángeles se derrite con el calor, los siete u ocho grados menos de la bahía de Santa Mónica son un soplo de aire fresco en todos los sentidos. El lugar más adecuado para alojarse mientras visitas la ciudad.

Ciclistas y patinadores en Santa MónicaCiclistas y patinadores en Santa Mónica | Foto: Marino Holgado

Porque Santa Mónica ofrece también buenos restaurantes para comer, calles animadas, la zona peatonal y comercial del Third Street Promenade, paseos sobre el acantilado desde el que contemplar el océano y la puesta de sol en el Palisades Park... Nada que ver con la bahía virgen y habitada por los indios que se encontraron los españoles cuando llegaron aquí el día de Santa Mónica de 1542.

A mediados del pasado siglo Santa Mónica comenzó a ser vista ya como un paraíso en el que se fijaron artistas, músicos (¿quién no tararea el "Surfin' USA" de los Beach Boys al llegar aquí?) y novelistas como James Ellroy o Raymond Chandler que la situaron también como escenario de sus tramas negras.

Santa Mónica ha tenido su reflejo en la televisión, el cine, la música o la literatura. Foto: Marino HolgadoSanta Mónica ha tenido su reflejo en la televisión, el cine, la música o la literatura | Foto: Marino Holgado

Cuando Forrest Gump llegó corriendo hasta aquí, contempló el océano, dio la vuelta y siguió corriendo hasta llegar al otro océano. Y allí dio la vuelta y siguió corriendo. Y así tres años, dos meses, 14 días y 16 horas. Difícilmente el viajero dispondrá de tanto tiempo, pero al llegar al final del muelle de Santa Mónica y contemplar el Pacífico junto a los pescadores que echan allí sus cañas, lo mejor es dar la vuelta y seguir el viaje.

DATOS PRÁCTICOS: El único vuelo directo entre Madrid y Los Ángeles lo ofrece Iberia, con precios que van desde los 517 hasta los 1200 euros, aunque en verano los precios mínimos están en torno a los 1288 euros. US Airways (con escala en Filadelfia), American Airlines (en Miami), Delta (en Nueva York) o British Airways (en Londres) son otras opciones para volar. Una vez en Los Ángeles es muy recomendable el coche de alquiler para moverse con libertad y agilidad. Y aconsejable que tenga navegador para no perderse en sus inmensas autopistas. Las ofertas de hoteles abarcan toda la ciudad, pero quedarse en la playa (ya sea en Santa Mónica, Venice Beach o Marina del Rey) ofrecerá siempre un agradable final de jornada.

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Sociedad y Cultura de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en sucesos, tribunales o inmigración, entre otros temas. Lleva 26 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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