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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
Fuerteventura: Un nuevo estudio descarta la vieja historia de los submarinos alemanes

Playa de Cofete, un paisaje extremo y una vieja leyenda nazi en Canarias

Es una leyenda desde hace medio siglo en Fuerteventura: La playa de Cofete albergó durante la Segunda Guerra Mundial una base secreta de submarinos nazis. Mil veces negada, pero demasiado excitante para que caiga en el olvido. Una leyenda que habla de túneles secretos capaces de albergar submarinos y un viejo caserón con demasiadas habitaciones sin una finalidad clara. Un estudio de un profesor de la Universidad de Las Palmas ha vuelto a negar la leyenda y ha situado, de nuevo, la playa de barlovento de la península de Jandía en el mapa de los destinos para viajeros curiosos.

Playa de Cofete, en el sur de Fuerteventura. Foto: Marino Holgado Playa de Cofete, en el sur de Fuerteventura | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Madrid  | Actualizado el 13/10/2011 a las 10:21 horas

Tomar una carretera en Fuerteventura rumbo al sur. Llegar hasta la pequeña población de Morro Jable (quizá sintonizando en la radio de tu coche alguna emisora del cercano Marruecos), seguir la ruta hasta que termina el asfalto y continuar por un camino pedregoso. Es el camino para llegar a la playa de Cofete, también conocida como playa de barlovento. El esfuerzo tendrá su recompensa: uno de los paisajes más espectaculares y menos frecuentados de la isla, un kilométrico arenal sin edificación alguna, un enigmático caserón... y una leyenda.

Es un cuento repetido durante medio siglo en Fuerteventura. La lejana y abandonada playa de Cofete habría albergado, durante la Segunda Guerra Mundial, una base secreta de submarinos nazis. Los sumergibles entrarían directamente desde el océano por túneles subterráneos hasta silos ocultos. Las tripulaciones habrían encontrado descanso y diversión en el caserón que, este sí, existe en la falda de la colina que separa la playa del resto de la península de Jandía. Una edificación, y esto sí es cierto, propiedad de un ciudadano alemán, Gustav Winter.

El caserón Villa Winter, en la playa de Cofete. Foto: Marino HolgadoEl caserón Villa Winter, centro de la leyenda de la playa de Cofete | Foto: Marino Holgado

La verdad es que la playa de Cofete es el lugar idóneo para este tipo de historias. Aún hoy es un lugar abandonado: demasiado abierta al océano y con fuertes vientos, los grupos hoteleros no la han visto nunca como un lugar idóneo para llenarla de ladrillo y han preferido "colonizar" la banda de sotavento de Jandía. Por eso, los trece kilómetros de longitud de Cofete permanecen vírgenes. Es posible llegar en coche hasta la misma playa (arriesgando un poco los bajos del vehículo) y pasar unas tranquilas horas junto al mar. Sin chiringuitos, sin sombrillas y casi sin gente.

Torreón de Villa Winter. Foto: Marino HolgadoTorreón de Villa Winter | Foto: Marino Holgado

Desde la arena puede verse un caserón con un imponente torreón en la colina que cierra la playa. Es una edificación extraña en medio de un paisaje pedregoso y yermo. Imposible no sentir curiosidad por saber quién vive allí. Cuando visité la zona la casa estaba semiabandonada, ocupada por dos hermanos, hombre y mujer, ya mayores y al cargo de un pequeño rebaño de cabras y con un viejo, viejísimo, todoterreno. Desconozco si seguirán allí porque en algún lado he leído que un grupo hotelero se interesó por el edificio.

Decía la leyenda que la casa y el torreón pudieron ser una especie de centro de control de las actividades submarinas nazis durante la guerra. Claro que, si tenemos en cuenta que la casa se edificó en 1946, el cuento comienza a hacer agua. La guerra ya había acabado. Nadie ha visto nunca los supuestos túneles.

Ahora, un estudio de un profesor de historia de la Universidad de Las Palmas, Juan José Díaz, ha vuelto a demostrar que todos estos rumores eran falsos. Sí es cierto que esta zona del océano Atlántico fue centro de actividad bélica de los submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, donde atacaban los convoyes aliados. Algunas de las naves eran reabastecidas en puertos de Gran Canaria y Tenerife a la vista de todos. Pero, según el estudio, en ningún caso en Fuerteventura.

El océano Atlántico baña la costa de Fuerteventura. Foto: Marino HolgadoEl océano Atlántico baña la costa de Fuerteventura. | Foto: Marino Holgado

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, Gustav Winter llevaba dos décadas viviendo en España y había comprado entera la península de Jandía, todo el sur de la isla de Fuerteventura. Nadie entraba en la zona sin pasar el control de los vigilantes contratados por Winter. Su intención era industrializarla, pero los problemas económicos ocasionados por la guerra lo impidieron y sólo pudo dedicarse a la agricultura y la ganadería.

El palacete se construyó, según la familia, entre 1946 y 1950 y también se habilitó un aeródromo. Con el paso de los años, la enorme propiedad fue parcelándose y vendiéndose hasta que hoy día ya nada pertenece a sus herederos. Ellos siguen residiendo en Canarias y negando, cada vez que se les pregunta, el cuento de los submarinos nazis.

El camino para llegar a la casa es agreste y difícil. Foto: Marino HolgadoEl camino para llegar a la casa es agreste y difícil | Foto: Marino Holgado

Pero, ¡ay, amigos!, las leyendas son tercas. Y más si un escritor hace de ella el hilo argumental de una novela, como hizo Alberto Vázquez-Figueroa con "Fuerteventura" (1999). Así que el viajero que pasee por la inmensidad desolada de la playa de Cofete no podrá evitar imaginar los túneles secretos bajo la arena, la música de un gramófono en Casa Winter y los espías ingleses acechando en las colinas.

Cofete es uno de los paisajes más bellos de una isla en la que abundan los rincones yermos y deshabitados, tan cerca y a la vez tan lejos de los grandes y recientes complejos turísticos que a punto han estado de llenar de ladrillo la más agreste de las islas canarias. La visita a Cofete puede terminar en alguna de las pocas tabernas de Morro Jable. No desentonan nada con el misterio que envuelve una zona sumida en una leyenda.

 

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Nacional de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en Interior, Tribunales, Sucesos o Inmigración, entre otros temas. Lleva 29 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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