Las luces por las calles nos indican que estamos en Navidad. Caminando por el sur de la avenida Broadway una estrella de Oriente iluminada nos indica la entrada a Wall Street. Aquí no hay vacaciones. Las luces de los despachos siempre están encendidas. Dejo atrás el edificio de la Bolsa, en la esquina con Broad Street, con sus vallas de protección y sus controles policiales. Unos metros más adelante llego a la sede del Deutsche Bank, un enorme rascacielos de acero y cristal. En su planta baja hay una plaza cubierta que da acceso al metro.
El lugar está especialmente concurrido. Fuera hace frío y la plaza ofrece refugio frente a las inclemencias del invierno neoyorquino. Las personas que están aquí se reúnen en pequeños grupos repartidos toda la plaza. Charlan ordenadamente, piden el turno de palabra, algunos toman nota de las reflexiones en ordenadores portátiles... Y un pequeño montón de periódicos dan la pista de quienes son: "The Occupied Wall Street Journal", se titula la publicación.
Los indignados de Nueva York, en una plaza cercana a la Bolsa | Foto: Marino HolgadoFlash-back. Nos vamos tres meses atrás. El 17 de septiembre, sábado, varios cientos de personas comienzan la protesta. Lo llaman "Occupy Wall Street" y acampan en Zucotti Park, a mitad de camino entre la Bolsa de Nueva York y la Zona Cero. Siguiendo la estela del 15-M español, protestan contra el poder de los mercados. El movimiento se extiende por muchas ciudades de Estados Unidos. Un par de meses después la Policía los desaloja, argumentando de nuevo razones de higiene y seguridad. Regularmente siguen reuniéndose en ese parque, aunque sin posibilidad de acampar. Y han extendido sus protestas a otros ámbitos, como los desahucios inmobiliarios o los créditos a universitarios. Fin del flash-back.
Buscando el rastro de aquella protesta llego hasta esta plaza cubierta cerca de la Bolsa. Las imágenes me resultan familiares: en grupos de entre 20 y 25 personas debaten, hablan, asienten o niegan con movimientos de manos en los brazos levantados... Como en la Puerta del Sol meses atrás. A quién se acerca con curiosidad, le invitan a sentarse y participar del intercambio de ideas... Son, en su mayoría, gente en la veintena y en la treintena, aunque también hay personas de bastante más edad. En un rincón, discretos, un par de policías vigilan para que todo discurra dentro de los cauces aceptables.
Debates del movimiento "Occupy Wall Street" | Foto: Marino HolgadoSon el personaje del año para la revista "Time". La misma portada que el año pasado ocupaba Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, o hace tres años Barack Obama, en 2011 ha sido para "The protester", "El manifestante". Ha sido el año de los movimientos anónimos, los que empezaron en Túnez y otros países árabes reclamando democracia; y los que siguieron en España, en Europa y en Estados Unidos cuestionando, precisamente, las insuficiencias de esa misma democracia que otros anhelan. Un movimiento sin líderes, por eso la portada de "Time" es para un/una manifestante bajo un pañuelo que oculta su identidad.
Rascacielos del distrito financiero de Manhattan | Foto: Marino HolgadoSalgo de este moderno ágora en pleno corazón financiero de Nueva York dejando atrás los debates que reflejan una difusa frustración por el sistema. Fuera, la enormes torres, los edificios que concentran el poder financiero de esos mercados, aparecen envueltos en la niebla, expulsando por sus azoteas el vapor de sus sistemas de calefacción, como monstruos de un cuento para niños. La maquinaria sigue funcionando a pleno rendimiento, mientras allí abajo, como pequeñas hormigas, los ocupantes de Wall Street nadie sabe si representan los rescoldos de un movimiento que fue o la llama de uno que aún ha de prender.
El Toro de Wall Street, en Bowling Green | Foto: Marino HolgadoCamino hasta el final de la avenida Broadway, al parque Bowling Green. Aquí está el emblema del distrito financiero, los 3.200 kilos de bronce del Toro de Wall Street. La estatua se creó tras la crisis bursátil de 1987 como símbolo de la fuerza y la agresividad del poder económico. Los turistas se hace fotos a su lado.
En los panfletos de la convocatoria del 17 de septiembre a ocupar Wall Street se recogía éste lema: "Take the bull by the horns", toma el toro por los cuernos, precisamente los de este toro a punto de embestir situado en el centro de la calzada de la avenida Broadway. La portada de "Time" de dentro de un año quizá nos dará la pista de si la indignación creció más aún o se apagó, de si cogieron el toro por los cuernos o fue el animal quien nos arrolló a los demás. Feliz 2012 para todos.
La Bolsa de Nueva York, epicentro del poder financiero