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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
Hace setenta años la joven autora del diario más leído fue deportada hacia la muerte

El Museo de Ana Frank, la "casa de atrás" de Ámsterdam

En estos mismos días pero del año 1944, una niña de 15 años y su familia realizaban un viaje que nunca hubieran querido hacer. Un tren de mercancías les llevaba desde Holanda hasta el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, en Polonia. La niña se llamaba Ana Frank y su viaje fue sólo de ida. Tras ella quedó su diario, en el que recogía las vivencias de más de dos años escondida con su familia en una casa de Ámsterdam. Ese lugar, la casa de Ana Frank, es hoy un museo que han visitado ya más de 28 millones de personas, un lugar que cuenta una historia: la de la casa de atrás.

La Casa de Ana Frank, en Ämsterdam, cuenta una historia del horror del nazismo. Foto: Marino Holgado La Casa de Ana Frank, en el centro de la imagen, cuenta una historia del horror del nazismo | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Ámsterdam (Holanda)  | Actualizado el 09/09/2014 a las 10:17 horas

Es una sencilla estantería de madera. En sus tres estantes, los habituales archivadores con la contabilidad y las facturas de una pequeña empresa de mermeladas y jaleas. Pero lo importante de esta librería no es lo que guarda, sino lo que oculta. Tras hacer girar el mueble, aparece detrás una puerta. Es la entrada a lo que Ana Frank llamó "la casa de atrás", todo un hogar con cocina, cuarto de baño, varias habitaciones y un desván. Un hogar invisible desde el exterior junto a uno de los más bellos canales de Ámsterdam.

Estamos en el número 263 de Prinsengracht, en el cinturón occidental de la ciudad, todo un barrio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Es un sábado soleado, algo que los habitantes de esta ciudad no desaprovechan. Por el canal Prinsen pasan continuamente barcas de todo tipo con familias, cuadrillas de amigos o parejas. En una de las aceras una larga cola espera turno para entrar en una de las citas imprescindibles en cualquier viaje a la ciudad holandesa: la casa de Ana Frank.

Cola de visitantes ante la Casa de Ana Frank, en Ámsterdam. Foto: Marino HolgadoMás de un millón de visitantes recibe cada año la Casa de Ana Frank | Foto: Marino Holgado

El 4 de agosto de 1944 el sargento mayor Karl Silberbauer, del servicio de seguridad alemán, irrumpió en el edificio pistola en mano. Un chivatazo, nunca se ha sabido de quién, les había informado que allí se escondía un grupo de judíos. Eran Ana Frank, sus padres, su hermana mayor y otras cuatro personas. Cuando el padre, Otto Frank, le dijo que llevaban allí ocultos más de dos años, el oficial alemán se resistía a creerle. Otto le enseñó unas rayitas en la pared: eran las marcas de los trece centímetros que había crecido su hija durante ese tiempo.

Un tiempo que comenzó el 6 de julio de 1942 cuando la familia decide esconderse ante la persecución nazi de los judíos en la Holanda ocupada. Nueve años antes ya habían abandonado su Alemania natal por el mismo motivo. La casa de atrás, o el anexo secreto, está situado tras lo que era la empresa del padre de Ana Frank. La actividad laboral continuó durante el tiempo en que permanecieron escondidos. Durante el día debían evitar hacer ruidos que alertaran a los trabajadores. Sólo algunos sabían que estaban allí y les ayudaron para poder sobrevivir.

Portadas del catálogo de museo Casa de Ana Frank, en ÁmsterdamEl catálogo del museo es un documentado recuerdo para conocer la historia de Ana Frank y su diario | Foto: ...

Tras el 263 se escondía la "casa de atrás" de Ana Frank. Foto: Marino HolgadoTras el 263 se escondía la "casa de atrás" | Foto: M. Holgado

El visitante recorre ahora unas estancias vacías de muebles y en las que se va contando la historia de la familia Frank. Unas telas negras tapan los cristales de las ventanas, clausurados también durante el encierro para evitar ser vistos desde fuera. Los fines de semana, cuando la empresa cerraba, se permitían salir del escondite, pasear por el resto del edificio, oír la radio o asomarse furtivamente entre los pliegues de las cortinas para ver el exterior.

Una urna de cristal contiene uno de los momentos más esperados de la visita: el original del diario de Ana Frank, el cuaderno con tapa de cuadros que le regalaron sus padres al cumplir trece años. Lo comenzó a escribir con las inquietudes propias de una adolescente y lo continuó en su forzado aislamiento, describiendo esos dos años escondidos en la casa. Quizá por eso aprovechaba las hojas al límite con una escritura ligeramente inclinada a la derecha en las que dejó testimonio del temor a una muerte segura si eran descubiertos.

Los últimos apuntes del diario datan del 1 de agosto de 1944. Tres días después son detenidos. Un mes después, hace ahora setenta años, Ana y su familia fueron enviados al campo de exterminio de Auschwitz. En el tren viajaban 1019 personas. En la lista correspondiente a este transporte hacia la muerte, y que puede verse en el museo, Ana figura con el número 309.  Tras ser disgregada la familia, Ana Frank muere seis meses después por tifus en otro campo de concentración.

Una sencilla estatua recuerda, a unos metros del museo, a la joven Ana Frank. Foto: Marino HolgadoUna sencilla estatua recuerda, a unos metros del museo, a la joven Ana Frank | Foto: Marino Holgado

Como los Frank, 107.000 judíos fueron deportados desde Holanda a los campos de la muerte. En una de las salas, un libro-memorial recoge los nombres de los 103.000 que no sobrevivieron. En la página 208 puede leerse el nombre de Annelies Marie Frank, nuestra Ana Frank, muerta con 15 años. En una de las paredes de la casa está escrita una frase: "Para construir el futuro, debes conocer el pasado".

Prinsengracht, el canal junto al que se encuentra la Casa de Ana Frank en Ámsterdam. Foto: Marino HolgadoPrinsengracht, el canal junto al que se encuentra la Casa de Ana Frank | Foto: Marino Holgado

La tienda del museo ofrece interesantes libros en multitud de idiomas para conocer en profundidad la tragedia que aquí ocurrió. Salgo de nuevo a la calle. Ámsterdam brilla bajo el sol, la gente disfruta junto al Prinsengracht de un ambiente festivo. Cuesta imaginar que hace 70 años las botas negras de la sinrazón pisaban estos adoquines. Tras la puerta negra del número 263 se oculta la casa de atrás, una historia para recordar.

DATOS PRÁCTICOS PARA LA VISITA: El museo Casa de Ana Frank está en Prinsengracht 263, en el cinturón occidental de centro de Ámsterdam. Puede llegarse caminando desde cualquier zona del centro de la ciudad. Algunos barcos turísticos paran delante y varios tranvías llegan a una calle aledaña. La entrada para adultos cuesta 9 euros. Es recomendable comprarlas en su página web, donde pueden adquirirse para una fecha y hora concreta. Una visita con calma a la casa puede suponer dos horas. En el interior no se pueden hacer fotos.

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Sociedad y Cultura de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en sucesos, tribunales o inmigración, entre otros temas. Lleva 26 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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