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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
La ciudad de Bosnia-Herzegovina reúne exotismo otomano, Historia y vida callejera

Mostar, la próxima ciudad de moda en Europa

Ciudad con una dramática historia reciente cuyo recuerdo pervive en sus calles, con un toque de exotismo otomano, un puente ante el que todo el mundo quiere fotografiarse, una animada vida callejera y unos precios asequibles, Mostar está llamada a convertirse en muy poco tiempo en el lugar de moda de Europa. Las mezquitas musulmanas y las iglesias católicas comparten callejero; los restaurantes huelen a especias turcas y a pizzas italianas; y por las callejuelas de su centro histórico puedes cruzarte con mujeres cubiertas con el niqab o con un grupo de rock tocando en alguna esquina. Así es Mostar, la ciudad más fácilmente accesible de Bosnia-Herzegovina.

 

El Stari Most, el Puente Viejo de Mostar, junto al barrio otomano. Foto: Marino Holgado El Stari Most, el Puente Viejo de Mostar, junto al barrio otomano | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Mostar (Bosnia-Herzegovina)  | Actualizado el 30/09/2019 a las 13:17 horas

"Don't forget 93". Es una pintada recurrente por las calles de Mostar. "No te olvides del 93". Y no es fácil olvidarse de lo ocurrido aquí en 1993, el año más duro del asedio a que se vio sometida la mitad de la ciudad a manos de la otra mitad. No es fácil porque sus calles te lo recuerdan constantemente. Al fin y al cabo, tampoco pasó hace tanto tiempo. 26 años no es nada.

Cualquier visita a Mostar debe combinar el disfrute del presente de esta ciudad joven y vibrante, y el recuerdo de su pasado reciente. Y si un lugar combina como ningún otro esos dos aspectos es el Stari Most, el "Puente Viejo", la imagen icónica de Mostar. Símbolo de su tragedia y de su reconstrucción, esta ciudad bosnia surgió en torno a él y ha renacido también a su sombra.

El Stari Most, el "Puente Viejo", de Mostar, sobre el río Neretva. Foto: Marino HolgadoEl Stari Most, el "Puente Viejo", de Mostar, sobre el río Neretva | Foto: Marino Holgado

Todos los visitantes quieren hacerse varias fotos con el puente de fondo: desde el bazar otomano de su orilla izquierda; caminando sobre su resbaladizo suelo; desde la orilla del río Neretva, en el lado derecho; desde el puente Lucki Most; con su iluminación nocturna; o desde el minarete de la mezquita Koski Mehmed Pasha, sin duda la imagen más espectacular.

La primera vez que visité Mostar, hace algo más de dos décadas, la guerra acababa de terminar y el puente no existía. En su lugar se levantaba una plataforma provisional construida por los ingenieros militares españoles. Con desprecio a sus cuatro siglos de antigüedad y a su simbolismo como unión de culturas, la artillería croata lo había volado a las 10:16 de la mañana del 9 de noviembre de 1993. En 2004 se inauguró su reconstrucción, fiel a la forma y a los materiales del puente original otomano.

Bazar otomano y Puente Viejo de Mostar. Foto Marino HolgadoBazar otomano y Puente Viejo de Mostar | Foto: Marino Holgado

En el lado izquierdo del puente y, por tanto, del río Neretva, la calle Kujundziluk es el Antiguo Bazar otomano, volcado casi en exclusiva en el turismo. Su suelo empedrado, sus casas antiguas, sus vistas al Neretva y al puente, y sus terrazas hacen obligatorio su recorrido para el viajero. Por ella se llega a dos de las principales mezquitas de Mostar.

Una de las calles del centro histórico de Mostar. Foto: Marino HolgadoUna de las calles del centro histórico de Mostar | Foto: Marino Holgado

La primera, la mezquita Koski Mehmed Pasah, de 1618, merece una visita, sobre todo porque desde su minarete se tienen espectaculares vistas de la ciudad, del puente y de su casco histórico. Más aún al atardecer, si el tiempo es soleado. Un poco más lejos está la mezquita Karadozbegova o Karadoz-Bey. En su entrada, una foto recuerda el estado en que quedó tras el asedio de 1993.

En esta zona de Mostar, la que más sufrió el asedio croata desde el otro lado del río Neretva, hay varios cementerios que recuerdan lo ocurrido. Por falta de sitio en los pequeños cementerios de las mezquitas y la imposibilidad de trasladar los cuerpos por el riesgo de ser tiroteados por francotiradores, los parques se convirtieron en lugares de entierro de quienes morían en la guerra. En la calle Marsala Titas, junto a la mezquita Mesuh-Aga Vucjakovic, se encuentra uno de ellos. En todas las lápidas coincide una fecha, la de la muerte de quienes aquí están enterrados: finales de 1993.

Uno de los jardines convertidos en cementerio durante el asedio de 1993. Foto Marino HolgadoUno de los jardines convertidos en cementerio durante el asedio de 1993 | Foto: Marino Holgado

Al otro lado del río, en la parte bosnio-croata, se asoma el esqueleto de un edificio de siete plantas. Es la "sniper tower", la torre de los francotiradores. Era una de las construcciones más altas de la zona y por eso fue usado con fines genocidas: desde sus pisos altos se tiene una perspectiva completa de la parte otomana de la ciudad. Una atalaya perfecta para disparar con impunidad. Sus muros vacíos están ahora llenos de grafitis.

Impactos de artillería y de ametralladoras en un edificio del centro de Mostar. Foto: Marino HolgadoImpactos de artillería y de ametralladoras en un edificio del centro | Foto: Marino Holgado

La "sniper tower" está en la Plaza de España de Mostar. Las tropas españolas estuvieron quince años en Mostar. La bandera española ondea aquí, junto a la de Bosnia, en el monumento que recuerda a los 22 militares españoles fallecidos entre 1993 y 2008 y a uno de sus intérpretes. Detrás, el edificio del "Gimnazija Mostar", un espectacular gimnasio de la época austro-húngara en el que el yeso y la pintura han tapado los impactos de bala que pude ver en sus fachadas hace dos décadas.

Monumento a los militares españoles en Mostar. Al fondo, la "sniper tower". Foto: Marino HolgadoMonumento a los militares españoles en Mostar. Al fondo, la "sniper tower" | Foto: Marino Holgado

En otros muchos edificios de Mostar esos impactos de bala y de artillería no han desaparecido. Y algunos se han conservado como ruinas de algo que no se quiere olvidar. Callejeando de nuevo por el centro histórico, un grupo de rock hace sonar sus canciones en plena calle, en un rincón junto al Kriva Cuprija, el "Puente Torcido", ante un pequeño público.

De los restaurantes sale el olor a "cevapici", las típicas tiras de carne picada a la parrilla que recuerdan a la cocina turca. Y en el edificio agujereado por la metralla y la artillería de lo que era el Hotel Neretva los obreros trabajan en su reconstrucción.

Un "clavadista" espera para lanzarse desde el Puente Viejo de Mostar. Foto: Marino HolgadoUn "clavadista" espera para lanzarse desde el Puente Viejo de Mostar | Foto: Marino Holgado

En el Stari Most, el puente de Mostar, los clavadistas esperan a recaudar las suficientes propinas para lanzarse en picado hacia el agua del río desde sus 20 metros de altura. Las cámaras de los teléfonos móviles de chicas con ajustados shorts y de otras cubiertas por completo con su niqab esperan para hacer la foto. Esto es Mostar.

DATOS PRÁCTICOS PARA EL VIAJE: No hay vuelos directos entre España y Bosnia-Herzegovina. La forma más cómoda de llegar a Mostar es volar a las ciudades croatas de Dubrovnik (a 147 kms.) o Split (180 kms.) y desde allí viajar por carretera. Si entras en Bosnia en coche (ya sea propio o alquilado) en la frontera te pedirán la Carta Verde del seguro. Es necesaria para circular por el país. Una obviedad: es necesario el pasaporte. Bosnia-Herzegovina no pertenece a la Unión Europea.

Las típicas cafeteras turcas, un recuerdo habitual de Mostar. Foto: Marino HolgadoLas típicas cafeteras turcas, un recuerdo habitual de Mostar | Foto: Marino Holgado

Mostar tiene una amplia oferta hotelera para todos los bolsillos. El país es bastante más barato que sus vecinos Croacia o Eslovenia. Una buena opción, con un precio adecuado y a cinco minutos del Puente de Mostar, pero en una zona tranquila, es el Villa Milas.

 

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Nacional de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en Interior, Tribunales, Sucesos o Inmigración, entre otros temas. Lleva 29 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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