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Machu Picchu, la ciudad más misteriosa en la montaña más recóndita

Estos mismos días, pero de hace 100 años, Hiram Bingham, machete en mano, andaba recorriendo las tupidas selvas que rodean el río Urubamba, en PerúEl 7 de julio de 1911 sus pasos dieron con unas construcciones en piedra. Acababa de descubrir la fortaleza de Machu Picchu, aunque él buscaba realmente otra ciudad, Vilcabamba. ¿Qué mas da? Tampoco Colón buscaba América y ahí está en la historia. Perú celebra este verano el centenario del hallazgo de su más preciada joya arqueológica. Una buena excusa para emprender este viaje que termina a 2.360 metros de altitud, rodeado de impresionantes montañas y al borde de un profundo precipicio.

Machu Picchu Machu Picchu | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  América del Sur  | Actualizado el 24/08/2011 a las 13:51 horas

Salimos de Cuzco en el tren que nos lleva a Aguas Calientes. Es una de las tres formas de llegar a Machu Picchu, a poco más de cien kilómetros al norte. Otra, quizá la más auténtica, es realizar parte del recorrido andando el Camino Inca, cuatro días de paseo por montes y quebradas hasta el destino. Y una tercera, la menos interesante, en helicóptero. El tren recorre durante tres horas y media un fértil valle entre paisajes montañosos. Un recorrido que, a quienes hayan sufrido el soroche, el mal de altura, en los 3.400 metros de altitud de Cuzco, les servirá para reconciliarse con su cuerpo y para que su cabeza deje de molestarle. Tras llegar al poblado de Aguas Calientes, un autobús nos sube los ocho kilómetros de empinada carretera hasta la entrada de la fortaleza.

 


A partir de aquí, sólo nos queda asombrarnos con los paisajes. Porque, quizá, uno de los aspectos más espectaculares de la mítica ciudad es su emplazamiento. Machu Picchu está, como decíamos, a 2.360 metros de altitud, pero rodeado de montañas aún más altas, recubiertas de una vegetación de un verde intenso. En la profundidad del valle se ve el río Urubamba, frontera natural en su momento para dificultar el acceso a la ciudad.

Machu Picchu es un nombre que provoca más preguntas que respuestas. ¿Era un reducto sagrado para las ceremonias de veneración al Sol? ¿El último refugio de los incas ante el avance de los españoles? ¿El hogar de las Vírgenes del Sol, como podría probar el hecho de que el 75 por ciento de los 107 restos humanos descubiertos parezcan ser de mujeres? ¿O era un centro de producción agrícola, sobre todo hoja de coca para los chamanes, y de ahí la abundancia de terrazas, muchas más de edificaciones? Tratados hay para defender cada una de las hipótesis.


Por eso, más allá de las explicaciones que el visitante vaya recibiendo de los guías (todas son siempre relativas), conviene dejarse llevar por la magia del enclave. Y no es difícil si tenemos en cuenta los nombres de las diferentes edificaciones: Aposento de la Princesa, Templo del Sol, Templo de las Tres Ventanas, Roca Sagrada, Las Tres Puertas... y así hasta el Intihuatana, una gran roca coronada por una pilastra que algunos dicen podría ser un reloj solar.

A media mañana Machu Picchu recibe a la mayoría de sus visitantes. Sobre todo en los meses de verano pueden ser horas de aglomeración en las que resulte difícil captar la magia del lugar, sentir el poder que debían experimentar los incas que vivían allá donde sólo el cóndor podía llegar, sin nadie más por encima de ellos, viendo el mundo en la hondura de un valle serpenteado por el río Urubamba.


Por eso quedarse en alguno de los modestos hospedajes de Aguas Calientes o en el carísimo Hotel Machu Picchu Sanctuary Lodge, en la entrada misma de la ciudadela, son las mejores opciones para aprovechar las horas de menor afluencia de visitantes. Eso, o ir fuera de la temporada veraniega. Hay también quien intenta colarse antes de la apertura o quedarse tras el cierre y saltarse así los estrechos horarios de la ciudadela. Vano intento la mayor parte de las veces: no es sencillo ni lo uno ni lo otro.

La espectacular ubicación de Machu Picchu hace proclive al lugar a súbitos cambios de tiempo. Puedes entrar con sol y salir bajo un fuerte aguacero. El día que yo visité la ciudad, tras una mañana de cielos claros, en las primeras horas de la tarde todo cambió. En apenas diez minutos pude observar cómo subían las nubes y la niebla desde el fondo del valle hasta cubrir todas las montañas alrededor. ¡Qué más se podía pedir para una ciudad protagonista de tantos misterios!


Igual que lo hace ahora la niebla, durante siglos la vegetación cubrió este lugar. Los españoles estuvieron allí durante cuatro siglos y nunca supieron de su existencia. No fue Hiram Bingham su auténtico descubridor. Nueve años antes de que el norteamericano pusiera el pie allí, un hacendado cuzqueño, Agustín Lizárraga, localizaba el lugar. Era el 14 de julio de 1902. Claro que su modesta excursión no iba respaldada por la Universidad de Yale y por la National Geographic Society. Así que los méritos se los quedó un Bingham que sí había oído hablar de la existencia del peruano. Lizárraga murió ahogado en el río Urubamba cuando intentó encontrar de nuevo Machu Picchu y Bingham se convirtió en gobernador y senador en su país. Destinos de la historia.


El próximo 24 de junio, como todos los años, Cuzco celebra el Inti Raymi, la fiesta en honor del Sol, coincidiendo con el solsticio de invierno (recordemos, es el hemisferio sur). Y del 3 al 9 de julio se conmemora el centenario del descubrimiento de la ciudad perdida. Una buena razón para acercarse por el sur peruano. Las compañías Iberia y Lan son las únicas con conexión directa entre España y Lima. Una vez allí moverse por Perú no ofrece demasiadas dificultades. Aunque para quien prefiera evitar los bullicios quizá sea mejor esperar a que pasen las celebraciones. Si Machu Picchu aguardó 500 años a ser descubierta, unos días más de espera no importarán.

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Sociedad y Cultura de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en sucesos, tribunales o inmigración, entre otros temas. Lleva 26 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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