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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
DESTINOS: Phonsavan, en el norte de Laos

En la Llanura de las Jarras se hace presente el pasado más doloroso de Laos

Un cartel en la entrada de un edificio de Phonsavan, en el norte de Laos, no deja lugar a dudas: Una bomba lanzada cada ocho minutos, día y noche, siete días a la semana. Y así durante nueve años. La aviación de Estados Unidos convirtió Laos en el país más bombardeado del mundo. Mientras los ojos de los reporteros seguían de cerca los combates en Vietnam, la guerra secreta que los norteamericanos mantenían en Laos permaneció oculta a la opinión pública. Pero los laosianos de la provincia de Xieng Khuang la padecían un día tras otro. Sin descanso. Cuarenta años después del final de los bombardeos sus huellas son visibles para los viajeros.

Un niño hmong ante una casa hecha sobre carcasas de bombas en Laos, Foto: Marino Holgado Un niño hmong ante una casa hecha sobre carcasas de bombas | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Phonsavan (Laos)  | Actualizado el 22/10/2013 a las 14:49 horas

Artefactos de bombas de racimo en Laos. Foto: Marino HolgadoArtefactos de bombas de racimo | Foto: M. Holgado

Mr. Thong (en el sureste asiático los guías siempre se ponen pseudónimos fáciles de recordar por los extranjeros) nos cuenta cómo, siendo niño, más de una vez jugó con esas bolas de acero que encontraba por el campo. En aquel momento no sabía que jugaba con la muerte. Esos artefactos estaban rellenos de explosivo: era la traicionera cosecha dejada durante años por las bombas de racimo norteamericanas en la provincia laosiana de Xieng Khuang.

La Llanura de las Jarras, cerca de la ciudad de Phonsavan, es un enigmático destino para los viajeros. Centenares de enormes jarras talladas en piedra compacta, algunas de hasta tres metros de altura, están esparcidas por las colinas cercanas a Phonsavan. Nunca ha quedado muy claro cuál fue su función hace 2.000 años, que es el tiempo que algunos creen que llevan aquí.

Cuando paseo entre las jarras de uno de los principales yacimientos no puedo evitar desviar la mirada hacia unos inquietantes compañeros de visita. Junto al yacimiento, expertos en desactivación de explosivos rastrean los campos anexos buscando restos de bombas.

Ocurrió entre 1964 y 1973. En paralelo a la guerra de Vietnam, Laos sufría su propio conflicto bélico contagiado de la guerra de su vecino. Los norvietnamitas, apoyados por el movimiento comunista laosiano, el Pathet Lao, tenían bases antiaéreas en esta zona. También la famosa ruta Ho Chi Minh, que aportaba suministros vitales a sus combatientes en el sur de Vietnam, pasaba por Laos. Estados Unidos, utilizando un ejército secreto de laosianos de la etnia hmong, machacaba esta zona del país. También Vietnam del Norte aportó lo suyo. En medio, los laosianos pagaban con su vida y con la destrucción de sus pueblos y de sus campos.

Cráter producido por una bomba en la Llanura de las Jarras, de Laos. Foto: Marino HolgadoCráter producido por una bomba en la Llanura de las Jarras | Foto: Marino Holgado

En la Llanura de las Jarras aún son visibles los enormes cráteres dejados por las bombas. Pueden visitarse también algunas de las cuevas utilizadas por su población, y también por los combatientes, para refugiarse. Eran el mejor búnker contra la aviación. Es importante en la visita no salirse de los caminos marcados, de las áreas limpias y seguras. Adentrarse en el campo buscando el mejor ángulo para una foto no es aquí la mejor de las ideas.

Parte de uno de los yacimientos de la Llanura de las Jarras, en Phonsavan. Foto: Marino HolgadoParte de uno de los yacimientos de la Llanura de las Jarras, en Phonsavan | Foto: Foto: Marino Holgado

Phonsavan es una ciudad nueva, sin encanto. La anterior capital quedó arrasada durante la guerra. En su calle principal está la oficina del MAG, el Mines Advisory Group. Desde 1994 esta asociación británica trabaja con los expertos locales en la localización y desactivación de los UXO, la munición sin explotar dispersa por el campo.

Bombas norteamericanas expuestas en la oficina del MAG de Phonsavan. Foto: Marino HolgadoBombas norteamericanas expuestas en la oficina del MAG de Phonsavan | Foto: Marino Holgado

Los artefactos aparecen en los lugares más insospechados: pueden encontrarse empotrados en un árbol, que ha crecido sin hacerlo detonar. O bajo una casa, construida sobre una bomba sin que nadie la viera. En la oficina del MAG una exposición explica la dimensión del problema y en su jardín una muestra de artefactos recuperados no dejará indiferente al viajero.

Los pueblos asiáticos son eminentemente prácticos. A unos cuarenta minutos de la ciudad, en una aldea de la etnia hmong (muchos emigraron a Estados Unidos tras perder la guerra contra los comunistas que aún gobiernan el país) las enormes carcasas de las bombas de racimo son aquí las columnas de acero sobre las que construyen algunos almacenes elevados del suelo, como si de hórreos se trataran. También pueden servir, abiertas por la mitad, de jardinera o de barbacoa. En un ejemplo de cómo construir con aquello pensado sólo para destruir.

Carcasa de bomba de racimo usada como jardinera por los hmong en Laos. Foto: Marino Holgado Carcasa de bomba de racimo usada como jardinera por los hmong | Foto: Marino Holgado

DATOS PARA LA VISITA: Phonsavan está en el norte de Laos. Se puede llegar en avión con la compañía Lao Airlines desde la capital del país, Vientiane. Para comprar los billetes hay que elegir como destino el aeropuerto de Xien Khouang, ya que el aeródromo lleva el nombre de la provincia. Dependiendo de la fecha, el billete de ida y vuelta sale en torno a los 128 euros. Más barato es ir en autobús desde Luang Prabang o desde Van Vieng. Es un agotador viaje de unas seis horas, la mayor parte por sinuosas carreteras de montaña. Normalmente se hace en minivan. Sale por unos 12 euros.

Una opción para alojarse es el Vansana Plain of Jars Hotel. La habitación doble cuesta en torno a los 40 euros dependiendo de la época del año. Está en una colina en plena ciudad, lo que hace aconsejable subir o bajar en taxi o tuk-tuk (el propio hotel ofrece transporte gratuito), pero a cambio las vistas son inmejorables.

 

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Sociedad y Cultura de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en sucesos, tribunales o inmigración, entre otros temas. Lleva 26 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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