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DESTINOS: VIENTOS DE APERTURA EN LA ANTIGUA BIRMANIA

Kyaiktiyo, en la Roca Dorada de Myanmar o el valor de conocer el lenguaje de los gestos

Corren aires de apertura en Myanmar. La premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi podrá presentarse a las elecciones de abril. La Junta Militar ha liberado presos políticos. Y la Unión Europea ha comenzado a levantar las sanciones contra su gobierno en respuesta a las reformas anunciadas. El sol parece salir, por fin, para los birmanos tras décadas de férrea dictadura militar. Un sol que hará brillar más aún sus dorados templos y, entre ellos, uno de los lugares de peregrinación más importantes del país: la roca dorada de Kyaiktiyo. Un lugar que puede poner a prueba la paciencia del viajero que quiera visitarlo. Y donde saber que una mano oscilante no siempre quiere decir más o menos tiene su importancia como veremos más adelante.

Campos de arroz cerca de Yangón, en Myanmar. Foto: Marino Holgado Campos de arroz cerca de Yangón, en Myanmar | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Yangón  | Actualizado el 31/01/2012 a las 09:43 horas

Kyaiktiyo está en el sur del país, a unas horas en coche de la capital, Yangón. La carretera cruza los inmensos arrozales de las llanuras de Birmania. Hasta llegar a Kinpan Camp, la localidad situada a los pies de la Golden Rock, el nombre turístico de Kyaiktiyo. Es un lugar de peregrinación para los birmanos, una roca de seis metros de altura recubierta de pan de oro y con una pequeña pagoda sobre ella. Pero lo mágico del lugar es que esa inmensa roca está milagrosamente suspendida sobre otra roca en lo alto de un precipicio. Y, dicen aquí, sostenida por un pelo de Buda.

Servicios locales Subir hasta la montaña donde está la Golden Rock no es sencillo. Pese a que disponíamos de coche propio nuestro conductor nos señaló que no tenía permitido llegar hasta allí. Hay que recurrir necesariamente a los "servicios locales", por llamar suavemente a lo que no deja de ser una pseudomafia organizada para sacar dinero a los viajeros. Lo visité hace ya algunos años: comenzaron pidiendo 22 dólares por persona por un trayecto de 45 minutos, una cifra que puede parecer pequeña, pero que es exagerada para Myanmar. Además, después hay que añadir un tiempo similar caminando pese a que la carretera llega hasta el final y los birmanos sí pueden continuar en el vehículo. Pasamos de ellos.

La roca dorada, en precario equilibrio sobre el acantilado. Foto: Marino HolgadoLa roca dorada, en precario equilibrio sobre el acantilado | Foto: Marino Holgado

El camión Probamos suerte de madrugada. A las seis de la mañana sale un camión hacia el santuario en el que suben los birmanos que quieren visitarlo. Conseguimos subir por sólo medio dólar por persona. Junto a nosotros, sentados en el remolque cargado con arena y con varias tablas sobre ella a modo de asiento, una monja budista, cuatro birmanos, un turista japonés y el cobrador. En un punto intermedio de la carretera, tras los 45 minutos previstos de recorrido, el japonés y nosotros debemos bajar del camión. Los extranjeros, nos dicen, tiene que seguir caminando sin razón aparente. Los birmanos continúan la subida en el vehículo. Enseguida vemos la razón: varias personas nos ofrecen hacer el recorrido en un palanquín: el negocio es el negocio. Lo rechazamos y comenzamos a caminar.

La piedra y la pagoda que la corona. Foto: Marino HolgadoLa piedra y la pagoda que la corona | Foto: Marino Holgado

Auto-stop Unos minutos después oímos un camión que sube hacia el santuario. Hacemos auto-stop. Paran y nos recogen. Son militares. Nos llevan, sin mayor problema, hasta nuestro destino: la Golden Rock. La entrada cuesta seis dólares. Es temprano y las nubes están por debajo de la montaña. El paisaje, ciertamente, es espectacular. Y la roca permanece en sorprendente equilibrio sobre la ladera del acantilado. Recubierta del pan de oro que le da su aspecto dorado y con una pequeña pagoda en lo alto. Sorprende pensar cómo se jugaron el tipo para construirla en tan precario emplazamiento. Los birmanos rezan en el lugar. También lo hace un militar de alta graduación que es quien nos ha subido en su camión. Le abren la cancela para que pueda entrar hasta la roca misma. Aprovechamos para hacerlo con él. Podemos tocar la Golden Rock. Sólo los hombres pueden entrar. Las mujeres deben quedarse fuera.

Orgullo o cabezonería Si subir hasta aquí no ha sido fácil, pronto descubriremos que bajar tampoco lo será. Caminamos hasta el punto intermedio en que nos dejó el camión (cuesta abajo es un agradable paseo) pensando que pronto podremos tomar alguna camioneta que nos baje hasta el pueblo. Nada más lejos de la realidad. Nos piden tres dólares por bajar. La cifra es irrisoria, pero es seis veces más del medio dólar que hemos pagado por subir y se convierte en una cuestión de orgullo (o quizá de cabezonería). Nos negamos: si nos hemos buscado la vida para subir, también podremos bajar en un camión público como el que nos ha traído hasta aquí.

Un gesto equívoco Pero estos tipos (los mismos que anoche nos pedían 22 dólares por la subida y la bajada) parecen controlarlo todo: no pasa un sólo camión y los birmanos que quieren bajar también esperan. Probablemente ellos saben (nosotros no) que no podrán bajar hasta que los tres extranjeros que estamos allí (el japonés que conocimos al subir vuelve a estar aquí) aceptemos pagar lo que piden. Ellos son rehenes de nuestra decisión, pero se lo toman con calma, nadie se altera: no hay prisa. Les preguntamos si el camión público bajará pronto: nos responden con un movimiento oscilante de la mano. Creemos que nos dicen que quizá o que más o menos pronto, como significaría ese gesto en España. Por eso decidimos esperar.

Más del 85 por ciento de la población de Myanmar profesa el budismo. Foto: Marino HolgadoMás del 85 por ciento de la población de Myanmar profesa el budismo | Foto: Marino Holgado

Ceder Pero ese gesto aquí, a 12.600 kilómetros de España, significa otra cosa: quiere decir simplemente que no. Vamos, que no habrá camión público hasta que paguéis lo que os piden. Así que hora y media después comprendemos la situación y, tras una pequeña rebaja, pagamos siete dólares por los tres. Todo se desatasca inmediatamente: ya hay camión, los birmanos se ponen en pie, subimos todos al vehículo y bajamos hasta Kinpan Camp.

El sol parece alumbrar ya el futuro de los birmanos. Foto: Marino HolgadoEl sol parece alumbrar ya el futuro de los birmanos | Foto: Marino Holgado

La sonrisa birmana De los 22 dólares que nos pidieron el día anterior por subir y bajar, al final lo hemos hecho por tres dólares. Y la experiencia ha tenido su cierta gracia. ¿Vale la pena todo el lío por ahorrar 19 dólares? Los viajeros sabrán que sí. A veces no es cuestión de dinero, si no de evitar la desagradable sensación de que alguien te tome el pelo. Por cierto, en el resto de nuestro viaje por Myanmar sólo vimos sonrisas.

DATOS PRÁCTICOS: No hay vuelo directo entre España y Myanmar y tampoco embajada de ese país en Madrid. Por tanto, la mejor forma de llegar es viajar a través de Bangkok. La embajada de Myanmar en Tailandia tarda unos tres días en tramitar el visado, tiempo que puede aprovecharse para disfrutar de la capital tailandesa. Por algo más de dinero lo gestionan en un sólo día. También puede tramitarse el visado con antelación enviando el pasaporte a la embajada de Myanmar en París. Cuentan algunos viajeros que desde hace algo más de un año puede gestionarse directamente a la llegada al aeropuerto de Yangón, pero en determinados periodos de cierta tensión interna quizá pueden anular esta posibilidad. Conviene informarse en el momento en que vayas a ir.

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Sociedad y Cultura de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en sucesos, tribunales o inmigración, entre otros temas. Lleva 26 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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