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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
DESTINOS: El pueblo zaragozano permanece tal como quedó tras el conflicto bélico

La Guerra Civil llega hasta nosotros en las ruinas del viejo Belchite

"Fue hogar y sepultura de miles de personas". Es una de las frases que pueden leerse en la entrada del viejo Belchite. Este pueblo de Aragón, que llegó a tener 3.800 habitantes y 1200 casas, es hoy un museo del horror de la guerra. Prácticamente destrozado al acabar la Guerra Civil, el régimen franquista quiso conservarlo tal como quedó tras la contienda. Bombardeado, ocupado sucesivamente por ambos bandos, sus ruinas han llegado hasta nuestros días para no olvidar nunca lo que aquí, y en toda España, ocurrió un día. Una osamenta arquitectónica para golpear nuestra memoria.

La iglesia de San Agustín y las ruinas del viejo Belchite. Foto: Marino Holgado La iglesia de San Agustín y una de las calles del viejo Belchite | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Belchite (Zaragoza)  | Actualizado el 22/10/2013 a las 14:53 horas

Entro en las ruinas del viejo Belchite por la que fue su calle Mayor. A ambos lados, los restos de las que fueron las mejores casas del pueblo. La mayoría con dos plantas, sus fachadas y buena parte de sus muros interiores han aguantado más de setenta años de abandono. Natividad, vecina de Belchite, hace de guía. Nos cuenta cómo en la Guerra Civil el bando que intentaba tomar Belchite instaló una ametralladora en lo alto del Arco de la Villa, desde donde dominaba la recta calle Mayor. Nadie podía cruzarla sin exponer sus vidas. Pienso cómo se parecen todas las guerras y me viene a la mente la avenida de los francotiradores, de Sarajevo, donde no hace tanto sus habitantes exponían sus vidas también al intentar cruzarla bajo la amenaza de las miras telescópicas.

Ruinas de la calle Mayor del viejo Belchite. Foto: Marino HolgadoLa calle Mayor del viejo Belchite | Foto: Marino Holgado

Hagamos algo de historia para explicar lo que aquí pasó. Al comenzar al guerra civil, el ejército franquista tomó Belchite. Un año después, tropas republicanas inician la batalla para retomar su control buscando, sobre todo, obligar al otro bando a desviar tropas hacia Aragón y dejar más desprotegido el frente del norte. Doce días duró esta primera batalla de Belchite y el pueblo quedó bajo control republicano. Doce días y unas 3.000 bajas de ambos lados y también de belchitanos.

El lugar quedó como cuartel de las Brigada Internacionales hasta que siete meses después es tomado por el ejército franquista. De nuevo con su cuota de sangre y con el bombardeo, incluso, de la Legión Cóndor. Belchite, sin ningún interés estratégico, se vio así golpeado una y otra vez hasta convertirse en una de las batallas clave de la guerra.

El convento de San Rafael y los llanura de Belchite. Foto: Marino HolgadoEl convento de San Rafael y los llanura de Belchite | Foto: Marino Holgado

Los guías acompañan a los visitantes en su recorrido por un pueblo que nunca se reconstruyó y que quedó definitivamente abandonado en 1964. Ese año las últimas familias se fueron hacia el nuevo Belchite, levantado desde cero después de la guerra. Natividad, nuestra guía, pone incluso nombre a las casas. "Esta era la de Domi", explica, mientras señala la mejor casa de Belchite, de cuatro plantas y que durante la batalla fue hospital de sangre. "En ésta nació mi madre..., ésta era la de mis padres...".

Fachadas e, incluso, balcones han sobrevivido en el viejo Belchite. Foto: Marino HolgadoFachadas e, incluso, balcones han sobrevivido al tiempo | Foto: Marino Holgado

Proyectil de aviación incrustado en un campanario del viejo Belchite. Foto: Marino HolgadoBomba de aviación en el campanario | Foto: Marino Holgado

Algunas conservan paredes y techos pintados del llamado azul aragonés, el color que lucían la mayor parte de los interiores. Hay muros que conservan el impacto de las balas. En el campanario de una de sus iglesias permanece incrustada una bomba de aviación sin explotar. Y digo bien, una de sus iglesias. Porque Belchite tenía tres, además de un convento, y lo restos de dos de estos templos son, sin duda, los puntos fuertes de la visita.

Lo que queda de las iglesias de San Martín y de San Agustín da idea de la importancia que tuvo en su momento Belchite. Ambas perdieron las cubiertas de sus naves principales, pero conservan cúpulas y techos en las laterales, algunas con impactos de aviación. Sus muros conservan restos de la decoración.

Los belchitanos tuvieron que soportar dos asedios y las bodegas de las casas, comunicadas entre sí por agujeros excavados por sus habitantes, fueron el mejor refugio. Pese a todo, murieron miles de personas, entre vecinos y combatientes. Ni siquiera había sitio para enterrarlos. Es una de las razones por las que el viejo Belchite es también destino frecuente para quienes buscan experiencias extrasensoriales. Muchos la han recorrido bajo la luz de la luna intentando captar psicofonías entre el amable escepticismo de los belchitanos.

Ruinas de la iglesia de San Agustín, en el viejo Belchite. Foto: Marino HolgadoRuinas de la iglesia de San Agustín, en el viejo Belchite | Foto: Marino Holgado

Tras la guerra Franco mandó conservar las ruinas de Belchite como recordatorio de su triunfo sobre la "barbarie roja". Acertadamente, ya en democracia se mantuvo, aunque ya como un "espacio para la paz". Escenario de rodaje de películas, de inspiración literaria y, sobre todo, de recuerdo a las personas que un día vivieron aquí y a las que aún se recuerda, como en muchos pueblos de España, por los apodos de su familia. "Esta era la casa de...., aquella otra la de....".

DATOS PARA LA VISITA: Desde el pasado mes de marzo ya no es posible visitar las ruinas del viejo Belchite por libre. El Ayuntamiento ha vallado el perímetro para evitar el vandalismo y el posible expolio de los restos. Es obligatorio, por tanto, acompañar a alguna de las visitas guiadas. Cuesta seis euros, un precio razonable para ayudar a la conservación de tan simbólico lugar. Toda la información está en la página de turismo de Belchite. Los horarios no son rígidos y pueden organizarse visitar adicionales en función del número de visitantes. Belchite está 51 kilómetros al sur de Zaragoza, a 325 kilómetros de Madrid y a 321 de Barcelona.

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Nacional de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en Interior, Tribunales, Sucesos o Inmigración, entre otros temas. Lleva 29 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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