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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
El espectacular "trueno de agua", frontera entre Estados Unidos y Canadá

Cinco formas de contemplar las cataratas del Niágara

No te dejes engañar. No hagas caso de quienes te digan que ir a las cataratas del Niágara no vale la pena, de quienes se las den de viajados y te cuenten que es una cursilada para recién casados norteamericanos. Aunque existan las habitaciones de hotel con jacuzzis en forma de corazón, no es necesario pasar por tan empalagosa experiencia. Hay formas mucho más normales de visitar el espectacular salto de agua que marca la frontera entre Estados Unidos y Canadá. En barco, caminando por pasarelas bajo la cascada o paseando por túneles detrás del agua, la visita a las cataratas del Niágara es divertida, apasionante y difícil de olvidar.

El barco El barco "Maid of the Mist" bajo los 51 metros de la catarata llamada Herradura, en Niágara | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Niagara Falls (Canadá)  | Actualizado el 16/12/2015 a las 10:39 horas

La primera visión de las cataratas del Niágara comienza lejos. A varios kilómetros de distancia desde el lado de Estados Unidos ya puede verse la nube de agua que se forma por la violencia de la caída. Las cataratas son, en realidad, tres saltos de agua diferentes: dos en el lado de Estados Unidos (la American Falls y la Bridal Veil Falls, aunque en realidad parecen una sola) y una en Canadá (la Horseshoe Falls). La mejor panorámica se percibe desde el lado canadiense. Por eso, la mayoría de los hoteles están en este lado. Aunque algunas de las experiencias más divertidas esté en el lado estadounidense.

Es mejor visitar este "trueno de agua" (la traducción de Niágara del original iroqués) en primavera o verano, con buen tiempo. Sobre todo para poder secarte fácilmente después de algunas de las atracciones. El resto del año, el mal tiempo, con temperaturas normalmente bajo cero, impide disfrutar de ellas. Aunque verlas congeladas, como el pasado invierno, debe ser difícil de olvidar. Estas son cinco formas de contemplar y disfrutar las cataratas del Niágara. Cinco formas que no te dejarán... seco.

Un barco turístico de "Niagara Cruises" en su aproximación a la catarata del lado canadiense. Foto: Marino HolgadoUn barco turístico de "Niagara Cruises" en su aproximación a la catarata del lado canadiense | Foto: Marino Holgado

Navegando bajo la cascada. Desde 1846 el "Maid of the Mist" ofrece a sus pasajeros travesías hasta el mismo pie de la catarata. Son dos barcos gemelos, de 24 metros de eslora, que zarpan desde el lado estadounidense. Un divertidísimo recorrido de 25 minutos que pasa por delante de las cataratas hasta llegar frente a la más espectacular, la Horseshoe Fall (la Herradura, para enterdernos), situada en la parte canadiense. Aquí el barco se acerca lo suficiente a la cascada para sentir su fuerza y apenas ver nada dentro de la nube de agua que flota sobre el río. Delante de ti sólo ves cien millones de litros de agua que caen cada minuto.

El barco sale cada 15 minutos y cuesta 19,5 dólares (18 euros), incluido el ascensor para bajar hasta el barco con acceso a un mirador. Te regalan un chubasquero para no salir demasiado mojado. En el lado canadiense "Niagara Cruises" ofrece el mismo trayecto (en torno a 15 euros). En ambos casos funcionan a partir del mes de mayo.

Las pasarelas de "Cave of the winds", en las cataratas del lado de Estados Unidos. Foto: Marino HolgadoLas pasarelas de "Cave of the winds", en las cataratas del lado de Estados Unidos | Foto: Marino Holgado

Paseando bajo la cascada. "Cave of the winds" no es una cueva, como podría parecer por el nombre, sino el conjunto de pasarelas de madera construidas al pie de la cascada americana. Si en el barco estás frente a la catarata, aquí estás literalmente debajo. Caminas junto al agua y, en el tramo final, estás bajo la cascada llamada "Bridal Veil" ("velo de novia"). El agua cae prácticamente sobre ti y sientes la enorme fuerza de una catarata de 51 metros de caída.

El autor, bajo la catarata Bridal Veil, en la pasarela de Cave of the Winds. Foto: Marino HolgadoEl autor, bajo la catarata Bridal Veil, en la pasarela de Cave of the Winds | Foto: M.H.

La entrada (14 dólares, 13 euros) incluye un chubasquero y unas chanclas, pero lo más probable es salir empapado. Por eso es mejor hacerlo con buen tiempo y poder secarte rápidamente. Situado en el lado de Estados Unidos, la entrada está en Goat Island, una isla entre las cataratas estadounideses y la canadiense a la que se llega cruzando un puente sobre el propio río Niágara.

La catarata desde dentro. En el lado canadiense, "Journey behind the falls" ("Viaje detrás de las cataratas") ofrece una perspectiva sorprendente de la catarata Horseshoe, la más grande de las del Niágara. Un primer mirador, situado a media altura de la caída de agua, da paso a un túnel excavado en la roca con dos salidas abiertas hasta la misma pared de la catarata que te permite ver la caída del agua desde detrás. Un visión limitada a los dos por dos metros que mide el túnel, pero que impacta por saber que estás bajo el inmenso y violento caudal del río.

La catarata vista desde detrás, en los túneles de "Behind the Falls". Foto: Marino HolgadoLa catarata vista desde detrás, en los túneles de "Behind the Falls" | Foto: Marino Holgado

Una atracción, además, con fecha de caducidad: la erosión del agua sobre el lecho de rocas hace que la catarata vaya retrocediendo poco a poco. Ahora mismo no está en el mismo sitio que hace un siglo. La entrada cuesta 19 dólares canadienses (algo menos de 13 euros) y también incluye chubasquero.

A vista de pájaro. No, no hablo de verlas desde un helicóptero (que también se puede hacer) si no desde la Torre Skylon. También en el lado canadiense, esta torre en forma de pirulí es el mejor mirador para contemplar desde 230 metros de altura (a contar desde la base de las cataratas) las cascadas, el río Niágara y toda la región que la rodea. La entrada cuesta 14,5 dólares canadienses (casi 10 euros), a los que seguramente añadirás el precio de los divertidos fotomontajes en los que podrás verte, por ejemplo, cayendo en un tonel por la catarata.

Las cataratas del Niágara desde la Skylon Tower, en Canadá. Foto: Marino HolgadoLas cataratas del Niágara desde la Skylon Tower, en Canadá | Foto: Marino Holgado

Paseando junto al río. Desde el lado de Canadá, un largo paseo ajardinado a lo largo de las cataratas permite contemplarlas y hacer fotos de esta brutal naturaleza. También impresiona pasar junto al caudal en los metros anteriores a la caída para contemplar la fuerza del agua. De noche las cascadas se iluminan con colores cambiantes.

Iluminación nocturna de las cataratas del Niágara desde el lado canadiense. Foto: Marino HolgadoIluminación nocturna de las cataratas del Niágara desde el lado canadiense | Foto: Marino Holgado

Caminando por el lado de Estados Unidos hay también varios miradores junto al comienzo de la caída. Vale la pena caminar por los dos lados. Un puente une Canadá y Estados Unidos y se puede pasar de un lado a otro caminando, siempre con el pasaporte. En la mitad del puente una línea marca la frontera entre los dos países.

Habitación del Villa Gardenia B&B, en Niagara Falls. Foto: Marino HolgadoHabitación del Villa Gardenia B&B, en Niagara Falls | Foto: Marino Holgado

DATOS PRÁCTICOS PARA EL VIAJE: Es recomendable alojarse en el lado canadiense. Las vistas son mejores y la ciudad de Niágara Falls (la de este lado, en la provincia de Ontario) tiene un aire friki un tanto pintoresco que es curioso ver. Hay grandes hoteles que ofrecen caras habitaciones con vistas a las cataratas, aunque no están tan cerca como harían creer algunas fotos de sus propias páginas web. Una buena opción es alojarse en alguno de los muchos "bed and breakfast" que hay en la zona. No están junto a las cataratas, sino a unos diez minutos en coche río abajo (la mayoría de ellos), pero tienen bastante más encanto, un trato más cercano y la ventaja de dormir en una "típica casa americana".

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Nacional de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en Interior, Tribunales, Sucesos o Inmigración, entre otros temas. Lleva 29 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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