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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
Chenonceau, Chambord y Villandry, tres visitas imprescindibles en el jardín de Francia

Un castillo, un jardín y una escalera con secreto en el valle del Loira

Más de sesenta castillos, palacios o fortalezas hacen del Valle del Loira una de las regiones más visitadas de Francia. Los ríos Loira, Cher o Indre, bosques infinitos y pueblos con encanto completan un paisaje singular. Algunos castillos tienen su origen en la ocupación inglesa de una parte de Francia. Otros, en su cercanía con la corte de París. Nos detenemos ahora en tres lugares emblemáticos del valle: un castillo, un jardín y una famosa escalera.

El castillo de Chenonceau, sobre el río Cher. Foto: Marino Holgado El castillo de Chenonceau, sobre el río Cher | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Tours (Francia)  | Actualizado el 16/05/2018 a las 11:15 horas

Con su galería de tres pisos a modo de puente sobre el río Cher, el castillo de Chenonceau es la imagen más reconocible de los castillos de Loira. Es también una de las visitas imprescindibles en cualquier viaje por el valle del Loira, el llamado "jardín de Francia". Con un cierto aire romántico, frecuentado por reyes, reinas y amantes, esta fortaleza del siglo XVI tuvo una historia singular durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial.

En 1940 el río Cher marcaba la línea fronteriza entre la Francia ocupada por los nazis y la llamada "Francia libre" (en manos de un régimen colaboracionista). El cuerpo principal del castillo, en la orilla derecha, quedaba en el lado ocupado; la galería sobre el río permitía acceder a la orilla izquierda, la orilla sur, en zona libre de alemanes. La puerta de esa galería se abrió para muchos franceses (entre ellos muchos judíos) que, eludiendo las patrullas alemanas de la orilla norte, conseguían salvar sus vidas pasando clandestinamente al sur.

La habitación de las cinco reinas, en Chenonceau. Foto: Marino HolgadoLa habitación de las cinco reinas, en el castillo de Chenonceau | Foto: Marino Holgado

Pero lo que la visita a Chenonceau deja clara es la importancia de este castillo en los siglos anteriores. Conocido como "el castillo de las señoras", Enrique II se lo regaló a su favorita, Diana de Poitiers, a la que se lo arrebató la reina, Catalina de Médicis, tras la muerte accidental del rey. ¡Lo que habrán visto y oído estas paredes cubiertas de cuadros y tapices del Renacimiento! El "aposento de las cinco reinas" da fe del papel de Chenenceau como centro de poder, en referencia a las dos hijas y tres nueras de Catalina de Médicis: María Estuardo, Margarita e Isabel De Valois, Luisa de Lorena e Isabel de Austria, todas casadas con reyes.

El castillo de Chenonceau y parte de sus jardines. Foto: Marino HolgadoEl castillo de Chenonceau y parte de sus jardines | Foto: Marino Holgado

La visita al castillo de Chenonceau permite al viajero acceder a la orilla sur y pasear por un espectacular bosque  o caminar junto al río buscando nuevas perspectivas del castillo. En las dependencias interiores llama la atención los arreglos florales en cada estancia. Se cambian cada día y se elaboran junto al castillo, en una de las casas de una granja del siglo XVI, que acogía hace siglos las cuadras del castillo. No hay que olvidar, por supuesto, pasear por los jardines del castillo. Aunque a la hora de quedarse boquiabierto con unos jardines, hay que dirigirse a otro castillo, el de Villandry.

El castillo y parte de los jardines de Villandry. Foto: Marino HolgadoEl castillo y parte de los jardines de Villandry | Foto: Marino Holgado

El castillo de Villandry, terminado hacia 1536, es el último castillo renacentista construido a orillas del Loira. Y destaca especialmente por sus jardines. Su espectacular aspecto se debe a un español. Joachim Carvallo compró el castillo en 1906, lo restauró y reconstruyó los jardines recuperando su estilo francés, tal como fueron en su origen durante el Renacimiento.

Son siete jardines diferentes, de diseño geométrico y cada uno con un estilo. Entre ellos, una huerta dividida en siete cuadrados diferentes y que juega con el color de las diferentes hortalizas, imitando el estilo de los monjes en sus abadías durante la Edad Media. A su lado, "el jardín decorativo", recrea en cuatro cuadrados diferentes estados del amor. En la parte más alejada del castillo, "el jardín del agua", rodea un estanque que hace de espejo, y el "jardín del sol", sigue los cánones de los jardines románticos con abundancia de flores que ocultan sinuosos caminos.

El castillo de Villandry dispone de siete tipos de jardines jugando con la geometría. Foto: Marino HolgadoEl castillo de Villandry dispone de siete tipos de jardines jugando con la geometría | Foto: Marino Holgado

Junto al castillo hay diferentes terrazas en lo alto desde las que se puede percibir el diseño y la geometría del conjunto de jardines. Y detrás un frondoso bosque por el que pasear, antes de dirigirnos a otro de los castillos emblemáticos del valle del Loira en el que los visitantes seguro que subirán y bajarán varias veces por una escalera.

El castillo de Chambord, uno de los más espectaculares del valle del Loira. Foto: Marino HolgadoEl castillo de Chambord, uno de los más espectaculares del valle del Loira | Foto: Marino Holgado

Chambord es el castillo más regio y suntuoso del valle del Loira. Sus múltiples torreones y chimeneas, y las infinitas ventanas de sus 440 habitaciones originales, dan una imagen de poderío a este palacio iniciado en 1519 por el rey Francisco I y, del que se dice, responde a un diseño de Leonardo da Vinci. Incluso el rey decidió que se desviara el cauce del cercano río Cosson para que pasara frente al castillo y darle mayor lustre. Y, ciertamente, el foso y el propio río le dan al château un aspecto de cuento.

La barandilla de abajo es de una escalera, la superior es de la otra. Foto: Marino HolgadoLa barandilla de abajo es de una escalera, la superior es de la otra | Foto: Marino Holgado

Más allá de sus salones, sus cuadros, su cocina o sus, cómo no, espectaculares jardines, si algo llama la atención en el castillo de Chambord es su escalinata central. Se trata, realmente, de dos escaleras cilíndricas intercaladas en paralelo, un diseño oculto a una primera vista. De esta forma, una persona puede subir mientras otra baja y nunca se cruzarían. Los visitantes suben y bajan varias veces para comprobar que es cierto. La linterna central de la escalera que llega hasta el tejado vista desde la planta baja tiene un sorprendente efecto visual sabiendo que proviene del mismísimo Renacimiento.

Linterna de la doble escalera cilíndrica de Chambord. Foto: Marino HolgadoLinterna de la doble escalera cilíndrica de Chambord | Foto: Marino Holgado

Azay-le-Rideau, Chinon, Ussé, Cheverny..., hasta sesenta castillos puede visitarse en el Valle del Loira, sin olvidar muchos de sus pueblos o la misma ciudad de Nantes, una de las puertas de entrada al valle. Bosques, verdes paisajes, el curso de ríos como el Cher, el Indre o el propio Loira..., recorrer esta zona de Francia obliga a ir siempre con los ojos bien abiertos.

DATOS PRÁCTICOS PARA LA VISITA: El Valle del Loira se encuentra a una distancia similar de París y de Nantes. Cualquiera de estas dos ciudades, y sus aeropuertos, son una buena puerta de entrada. Si optas por Nantes, deja unas horas o un día completo para esta ciudad. Merece la pena. Imprescindible disponer de vehículo propio para recorrer el valle.

Habitaciones del B&B Les Mazeraies, cerca de Tours. Foto: Marino HolgadoHabitaciones del B&B Les Mazeraies, cerca de Tours | Foto: Marino Holgado

Es importante seleccionar los castillos a visitar. Si te das un atracón excesivo acabarás por no distinguirlos ni apreciarlos. Deja tiempo suficiente para cada visita. En Villandry, por ejemplo, sólo ver los jardines te llevará fácilmente más de una hora. Cuenta también con las distancias entre castillos. Y ten en cuenta que esto es Francia: no cierran demasiado tarde.  

Alojarse en la zona de Tours puede ser una buena idea: está más o menos en el centro. Aunque ir desde aquí a los más alejados puede suponer un par de horas de conducción. Una buena opción es Les Mezeraies, un B&B en una agradable casa situada en una extensa y tranquila finca. Las habitaciones tienen terraza en el jardín, no oirás ningún ruido y los propietarios, buenos conocedores de España, hablan castellano, algo que siempre facilita la comunicación.

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Nacional de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en Interior, Tribunales, Sucesos o Inmigración, entre otros temas. Lleva 29 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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