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VOLUNTARIADO ATRESMEDIA

TRES A CAMBOYA, el blog
Paseo de invierno por Honningsvâg, la ciudad más septentrional de Europa

Casas de colores en la nieve ártica de Noruega

Su nombre significa "la bahía bajo la montaña Hornungr". Y está situada a un latutud de 70 grados y 58 minutos Norte. Y eso, para hacernos una idea, queda bastante más al norte de, por ejemplo, el Círculo Polar Ártico. Esta situación convierte a Honningsvâg en la ciudad más septentrional de la Europa continental. A los amantes de los paisajes extremos, el ártico noruego no nos defrauda. El viaje en barco hasta aquí ya es toda una experiencia, con la costa más blanca y más nevada cuando, cada mañana, te asomas por la ventana del camarote. Honningsvâg es, además, una parada fundamental para todo viajero: es la puerta del Cabo Norte. Aunque, como vamos a ver, puedes encontrarte esa "puerta"... cerrada.

Casas de colores en Honningsvâg, en el ártico de Noruega. Foto: Marino Holgado Casas de colores en Honningsvâg, en el ártico de Noruega | Foto: Marino Holgado

Marino Holgado  |  Honningsvâg (Noruega)  | Actualizado el 10/01/2017 a las 10:19 horas

"Tengo muy malas noticias", se oyó por la megafonía del MS Midnatsol, el barco de la naviera Hurtigruten con el que realizaba una ruta invernal por el norte de Noruega. "El mal tiempo obliga a suspender la salida prevista al Cabo Norte; estamos desolados". La voz de la empleada de la naviera sonaba decepcionada. Sabía que la excursión a Cabo Norte, el punto más septentrional de la Europa continental, es una de las principales atracciones para los viajeros que navegan en el Expreso del Litoral.

Pero contra el tiempo no se puede luchar: el hielo y el viento mantenían cerrada la carretera de 40 kilómetros desde Honningsvâg, el puerto en el que estaba a punto de atracar el barco, hasta Cabo Norte.

La temperatura media en enero en Honningsvâg es de -4 grados. Foto: Marino HolgadoLa temperatura media en enero en Honningsvâg es de -4 grados | Foto: Marino Holgado

El MS Midnatsol se acercaba a Honningsvâg descubriendo un hermoso paisaje. Los vivos colores de las casas de madera iban adquiriendo tonalidad entre el blanco de la nieve que lo cubría todo. Estamos en el mes de febrero y muy al norte del Círculo Polar Ártico. Ya que no puedo ir a Cabo Norte (que, para ser sincero, tiene mucho de simbólico pero poco de realidad geográfica: aún hay tierra más al norte) aprovecharé las tres horas de escala para pasear por este pequeño pueblo con título de ciudad.  

Nieva con intensidad y algunas calles están cubiertas de nieve y de hielo. Hay que caminar con cuidado. Al menos los que no somos de aquí. La ropa térmica hace que sólo se note el intenso frío en la cara y en la mano derecha, en los momentos en que me quito el guante para hacer fotos. Pero el paseo por las calles de Honningsvâg es agradable.

La bahía de Honningsvâg no se congela en el invierno ártico. Foto: Marino HolgadoLa bahía de Honningsvâg no se congela en el invierno ártico | Foto: Marino Holgado

Las casas de madera pintadas de vivos colores, rodeadas y cubiertas del blanco de la nieve y con el azul del mar de Barents de fondo componen una escena que me obliga a parar a cada rato para intentar conservar en mi retina todos los detalles. Las ventanas de las casas, al más puro estilo nórdico, carecen de persianas (para que entre la poca luz del sol que ven durante meses) y conservan la costumbre de estar decoradas con luces en su interior. Quizá para servir de guía en los oscuros días de invierno con noche perpetua.

Las ventanas con luces en su interior son una costumbre en estas latitudes nórdicas. Foto: Marino HolgadoLas ventanas con luces en su interior son una costumbre en estas latitudes nórdicas | Foto: Marino Holgado

Gracias a estar situada la ciudad en el lado sur de la isla de Mageroya, el invierno aquí es un poco menos inclemente, dicen. La temperatura media en el mes de enero es de, sólo, cuatro grados bajo cero. Es sólo un dato. Las aguas de su bahía están algo más protegidas que las del lado norte, no se hielan en invierno y, por eso, siempre ha sido un importante puerto pesquero y comercial.  En verano el paisaje cambia por completo: la nieve desaparece y el paisaje torna al verde intenso de sus prados.

Poco más de 2000 personas viven en Honningsvâg, capital de la isla de Mageroya en la que se asienta el Cabo Norte. El turismo y la rica pesca de los caladeros noruegos hacen de esta ciudad un próspero lugar. Más de 4.000 barcos pasan cada año por su puerto, situado al abrigo del océano. Es un lugar remoto, pero no aislado. Aunque está en una isla, un túnel submarino de siete kilómetros de longitud permite llegar por carretera.

La iglesia de Honningsvâg y el cementerio, cubiertos por la nieve. Foto: Marino HolgadoLa iglesia de Honningsvâg y el cementerio, cubiertos por la nieve | Foto: Marino Holgado

La ciudad sufrió los horrores de la Segunda Guerra Mundial y quedó prácticamente destruida en 1944. Sobrevivió su iglesia de 1884, situada en la parte alta de la localidad. Entre sus paredes vivieron los habitantes del lugar hasta que se reconstruyeron sus casas. Junto al templo, el cementerio. Sus lápidas apenas sobresalen un palmo de la nieve.

En Honningsvâg se puede preguntar por Bamse. Te señalarán hacia una estatua en el puerto. Bamse era el perro del capitán de un barco ballenero. Por sus actos heroicos durante la Segunda Guerra Mundial (más leyenda que realidad, seguramente), Bamse es la mascota de la Real Marina Noruega. Y aquí tiene su monumento.

El crucero de Hurtigruten, en el puerto de Honningsvâg. Foto: Marino HolgadoEl crucero de Hurtigruten, en el puerto de Honningsvâg | Foto: Marino Holgado

Un taxista me confirma que no hay forma de llegar al Cabo Norte. Hoy no. En el barco cuentan que es la segunda vez en 20 años que deben anular una de las excursiones más esperadas por los viajeros. Pero este "histórico" contratiempo me ha permitido descubrir Honningsvâg, pasear sin prisa  por este lugar inclemente donde a alguien se le ocurrió fundar una colorida ciudad.

Y el Cabo Norte quedó como una asignatura pendiente de mi viaje.

DATOS PRÁCTICOS PARA LA VISITA: A Honningsvâg se puede llegar por carretera, pese a ser una isla, y por avión. Pero el viaje más impactante es navegar en el conocido como Expreso del Litorial de la compañía Hurtigruten. El viaje parte de la ciudad de Bergen y finaliza en Kirkenes, ya en pleno ártico y junto a la frontera con Rusia. Pero al barco se puede subir en cualquiera de las muchas paradas que hace a lo largo de su recorrido.

Una buena opcíón para reducir el viaje a cinco noches es embarcar en Trondheim, ciudad a la que se puede llegar en avión desde Amsterdam. La escala del barco permite hacer el viaje por tierra a Cabo Norte, pero en ese caso no queda tiempo para ver la ciudad. Pero el viajero puede optar por bajarse en Honningsvâg, permanecer más tiempo en este lugar y posteriormente seguir el viaje en barco.

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Marino Holgado

Marino Holgado (Eibar, 1965) es reportero de televisión y viajero. Periodista del Área de Sociedad y Cultura de los Informativos de Antena 3 Televisión desde 2000, especializado en sucesos, tribunales o inmigración, entre otros temas. Lleva 26 años ejerciendo la profesión en periódicos, radio y televisión. En 1995 se incorpora a Antena 3 Televisión, donde trabajó en programas como "Se Busca", "A Toda Página", "Espejo Público". En el año 2000 se incorporó a los informativos diarios. En este blog viajero quiere ofrecer propuestas de lugares de todo el mundo que ha podido disfrutar, así como recoger noticias y escuchar propuestas de otros viajeros.

Correo-e: mholgado@antena3tv.es.

Twitter: @marinoholgado

 

 

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