La cena del G-20
Ocurrió, sobre todo, cuando la operación boquerón. Un poco también cuando la operación Garfio. O la Malaya. La operación Guateque. Operación chuleta. Operación ballena blanca. En España a menudo nos preguntamos quién bautiza las operaciones policiales. Y si lo hace en plan a ver qué se me ocurre hoy, en plan despiste, o se rige por criterios nominal y policialmente impecables. En Estados Unidos pasa lo mismo, pero con los nombres en clave que el servicio secreto les adjudica a los altos cargos del gobierno federal, empezando por el presidente y su señora. La primera familia del país ha de tener nombres que empiecen todos por la misma letra. Para los Obama el servicio secreto ha elegido la “erre”. Son la familia “erre”.
... ver entrada completaDeshojando la margarita
O les voy a contar una historia. I tell you a story. Para algo emitimos hoy desde la Nación que más historias crea, fabrica y difunde cada año al resto del mundo. A través del cine, de las series de televisión, de la música, de las decisiones políticas. Ésta es la historia de un señor de Denver, Colorado. Se lama Edward Brown, pero sus amigos le llaman Ed. Ed tiene ya una edad, sesenta y cuatro años, y ha vivido, por tanto, unas cuantas elecciones como ésta que vamos a vivir aquí mañana. Once en concreto. Y ha votado en todas, que en esta nación tampoco es frecuente. El amigo Brown es veterano de la Fuerza Aérea y trabajó en el Departamento de Defensa. Es blanco y no le gusta que le suban los impuestos. Digamos que da el perfil de votante republicano. Ayer, tomando un café en un local de Denver que se llama Café Cariño le preguntaron a Ed a quién va a votar. Y él respondió: “Pues mire, un día me digo: yep (que es sí, o sip), estoy con Obama; pero otro día me digo: nope (que es no, o nop) estoy con McCain”. Y ahí sigue. Entre el yep y el nope deshojando la margarita.
... ver entrada completaEl chico de la coleta
En España lo más parecido que hemos tenido es el señor aquel que le preguntó a Zapatero cuánto costaba un café (¿se acuerdan, cuando aun no se hablaba de la crisis económica y la inflación no pasaba del tres por ciento?) y la señora que le preguntó a Rajoy cuánto gana. Bueno, y el que llamó a Carod Rovira, José Luis. Yo no me llamo José Luis. Esto es lo más parecido que hemos tenido en España a lo que los analistas políticos de Estados Unidos llaman the ponytail guy, es decir, el chico de la coleta. ¿Quién es el chico de la coleta? Pues, en su origen, fue justo eso, un chico, llamado Denton Walthall, que trabajaba en los servicios sociales como mediador familiar, y que asistió al debate que celebraron en octubre de 1992 los dos aspirantes, entonces, a la presidencia de loa Estados Unidos, a saber, George Bush (el padre del Bush de ahora) y Bill Clinton (el marido de la señora Clinton de ahora).
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