Tal día como hoy hace veinte años
Se murió Ava Gardner. Mientras dormía. Víctima de una pulmonía. Y se había muerto Dámaso Alonso, por cuyo domicilio desfilaron aquel día los primeros espadas de la cultura española de entonces. De entonces, ¿cuándo? De entonces, tal día como hoy hace veinte años. Cuando a las ocho de la tarde apareció en unos pocos televisores la primera emisión en directo de una televisión privada en España. Lo que hoy es Antena 3 nació, en realidad, dos veces. O tres. La primera, en 1980, cuando aún era presidente Suárez y un grupo de periodistas y empresarios hizo la insólita solicitud por su cuenta, insólita en aquella España recién nacida a la democracia y en la que la televisión se identificaba con la cosa oficial, lo público, la principal herramienta de información, de educación y de adoctrinamiento que poseía el gobierno.
La petición se presentó en el ochenta. La primera emisión en pruebas (segundo nacimiento) fue el día de Navidad de nueve años después, cuando se apareció en las pantallas Miguel Ángel Nieto para dar noticia del alumbramiento y urgir a los espectadores a que llamaran al antenista, porque para ver la tele nueva había que subirse al tejado a sintonizarla. La emisión en pruebas sirvió, sobre todo, para eso: para contarle al personal qué había que hacer para verla. A ver cómo se lo explicas a alguien que, como aun no te ha sintonizado, difícilmente te está viendo. Y el tercer nacimiento, que fue el definitivo, llegó a las ocho de la tarde del día que se murió Ava Gardner y Adolfo Suárez tuvo su primera nieta. El 25 de enero del 90, gobernando Felipe, cuando el mundo estaba pendiente de la invasión de Panamá y de la perestroika de Gorbachov, cuando en España cumplían cincuenta y siete días de huelga de hambre seis presos de los Grapo, Fraga preparaba su toma de posesión como presidente de la Xunta con mil gaiteiros y el caso de corrupción que estaba en boca de todos era el Juan Guerra, un mensaje del Rey Juan Carlos abrió oficialmente la programación de Antena 3 de Televisión, que entonces se decía así, con apellido, porque la Antena 3 ya conocida era la radio.
La primera tele privada nació de una cadena de radio, y eso que entonces debatían los expertos sobre si el nacimiento de tres nuevos canales de televisión asestaría un golpe mortal a la audiencia de la radio. Ya se ha visto que no. Que era posible que surgieran no tres, sino treinta y tres canales de televisión sin que la radio perdiera ni público, ni interés ni influencia. Pocos espectadores pudieron, en realidad, contemplar en directo el nacimiento porque Antena 3 sólo emitía para Madrid y Barcelona, obligada a cumplir un calendario de extensión al resto de España fruto no de limitaciones técnicas sino del capricho del poder político, que abrió la puerta a la televisión comercial porque no tuvo más remedio, temeroso de que perdiera eficacia el imbatible aparato de propaganda que era entonces la televisión única. Celebrar el veinte cumpleaños de Antena 3, como estamos haciendo hoy en la radio que en noviembre cumplirá también sus dos primeras décadas, no es celebrar sólo el nacimiento de un medio de comunicación, es recordar el histórico momento en que se rompió el monopolio de la televisión estatal, es festejar el día en que la libertad de expresión conquistó un hito que durante décadas se había antojado una quimera.
El comentario aquel que hacía José María Carrascal, aparte de convertirse en objeto de parodia y escaparate de las más coloristas corbatas, fue un símbolo del cambio de los tiempos, de la llegada del pluralismo informativo a la televisión en España. Es verdad que ha cambiado mucho la tele en estos veinte años y ha cambiado bastante la actualidad, aunque sólo sea porque el único Zapatero del que se hablaba en la crónica política del noventa era Virgilio, ministro de Relaciones con las Cortes. Aunque, fíjense, una de las noticias del día hace veinte años era la dimisión colectiva de los alcaldes y concejales de la cuenca de Barberá, en Tarragona, en protesta por la construcción, allí, de una planta de residuos industriales. El gobierno catalán había elegido el término municipal de Fores para colocar la planta, vertedero industrial se le llamaba. Se organizó una buena. Dimitieron los alcaldes, se encerraron, se organizó una manifestación de dos mil vecinos que llegaron a cortar la nacional dos y crearon una plataforma para denunciar al gobierno autonómico.
Jordi Pujol intentó apaciguarles con dos argumentos: uno, las plantas de residuos industriales son necesarias; dos, las plantas de residuos industriales no suponen perjuicio alguno para el municipio que las alberga. Incluso les invitó a visitar, en Alemania, plantas similares para que se convencieran de que son buenas. Al único alcalde que no dimitió le llenaron la casa de pintadas y al helicóptero aquel que usaba Pujol para viajar por Catalunya lo cubrieron de huevos y pedradas. Al final retiraron el plan, pese a que Convergencia i Unió defendía que los vertederos industriales eran un motor de desarrollo. Ahora la historia es la misma, pero a la vez, la contraria con el Almacén Temporal Centralizado, más conocido como el cementerio nuclear. Es la misma porque los partidos políticos dicen lo mismo que entonces dijo Pujol, que el almacén es necesario, carece de riesgos y actúa como motor de desarrollo. Es la contraria porque, pese a decir todo eso, son los mismos partidos los que le están cantando las cuarenta a los alcaldes que, convencidos de ese discurso, solicitan para su ayuntamiento el ATC.
Si la semana pasada la incoherencia fue patente en el PSOE y el PP (en ambos partidos hoy ha vuelto a serlo), esta semana les toca a Convergencia y al PSC. Cuyos concejales en Ascó quieren el almacén pero cuyas direcciones se cierran en banda porque no lo quieren. Hasta hoy todo indicaba que José Montilla, impulsor de este almacén cuando fue ministro de Industria, veía con buenos ojos que se ubicara en Ascó. Barreda, el presidente de Castilla La Mancha, así lo creía, basándose en lo que había leído en prensa y que Montilla jamás había desmentido. Como ministro defendió la conveniencia y la bondad de este almacén nuclear, luego nada más coherente que dar ejemplo ahora que es presidente autonómico y abrirle las puertas de la comunidad que preside. Ah, pues va a ser que no. Esta mañana dijo Montilla que él tampoco lo quiere. Que será muy necesario y muy bueno y todo eso, pero que lo pongan en otro sitio porque Catalunya ya tiene bastante con sus centrales nucleares. Añadió algo que tiene su punto: dice que el almacén debe instalarse allí donde haya consenso, es decir, y traducido, donde la oposición no pueda sacar partido liderando la oposición al almacén y donde no haya elecciones autonómicas este año.
El criterio para la ubicación no debe ser, por tanto, ni la idoneidad del lugar elegido ni el deseo del municipio de acogerlo, sino que haya consenso. Pregunta obligada: ¿qué pasa si no existe consenso en ningún sitio de España? si en todas partes hay división de opiniones, ¿qué debe hacerse, renunciar al almacén como Pujol enterró su plan de residuos industriales hace veinte años? Y cómo vamos a renunciar si el gobierno de ahora, y los de antes, sostienen que es imprescindible construirlo. ¿Es o no es imprescindible? ¿Carece o no carece de peligros? ¿Vale para algo o es irrelevante lo que opinen los ayuntamientos? ¿Y Zapatero qué piensa de todo esto?
Comentarios
Enviado por antonia en enero 25, 2010 a las 10:19 PM CET #
Enviado por felipe en enero 25, 2010 a las 10:29 PM CET #
que pesaditos con lo de los veinte años de emision,entre lo de la tele con la cuñita musical y lo que nos taladrais en casi todos los programas de la radio estais siendo un poquito espesos(que mala era antena tres ).todos queremos energia barata si es nuclear vale pero lejos,cementerios nucleares si pero lejos,vertederos si pero lejos ¡como somos los españolitos
Enviado por Jose Molina en enero 26, 2010 a las 05:04 PM CET #
Pues enhorabuena, por lo de los 20 tacos, quien los cumpliera... por lo demás, ¿a caso esperábamos otro comportamiento? ¡POR DIOS, QUE SON POLITICOS! La clase política cada vez más me recuerda a los charlatanes que se veían antes por las ferias de los pueblos...¡compre usted este crecepelos y su melena parecerá la de El Puma! y lo decía tan convencido cuando su cogote estaba más pelado que un huevo... que no se enfade CRB (No confundamos CR7 ¿o ahora es 9?) Al final todos nos volveremos expertos en crecepelos- digo en residuos nucleares, porque todos opinamos... pero lo que resulta curioso es que ningún experto (de los de verdad) haya dicho aún nada ¿a caso da igual que este tipo de instalaciones estén en uno u otro terreno o ubicación? Así que, como dice el refrán, de aquí a cien años todos calvos, con o sin cementerios nucleares... siempre nos quedará el consuelo de comprar un buen crecepelos. Un cordial saludo,
Enviado por Ana P. en febrero 15, 2010 a las 12:25 PM CET #
Hola Cada vez hay más funcionarios incluso en estos momentos que hablan de apretarse el cinturón las administraciones autonómicas y locales siguen despilfarrando el dinero sin control sean del PP o del PSOE. ¿Cómo explican que halla menos alumnos y el número de docentes está creciendo en Castilla y León?, por eso han tenido que reducir la carga lectiva y hay muchos más excedecentes de horario. Unas admiradora de Alsina


No quiero que deis mi nombre. Soy funcionaria. Sobre el caso Faisan, quién se cre que un funcionario, policia o no tome por sí una decisión tal como avisar a ETA para que escape. Eso no se lo cre nadie. Pues si esto sigue adelante quién va a pagar, desde luego Zapatero no, la cabeza de turco será un funcionario o alto funcionario. el problema de este pais son los políticos que todos hemos votado. Y lo que más me gusta es la "alumbrada del PSOE" que alegría cómo habla y defiende a la justicia y cómo la respeta.