08:32 nov 27, 2009 | Carlos Alsina | General

Premio "Vente arriba" para Leire Pajín

Les voy a decir una cosa.

Yo me adhiero. A la idea que dio Barbeito esta mañana en el programa de Herrera: darle el premio “Vente arriba” a Leire Pajín. Por su entusiasmo, su entrega, su euforia, en la promoción de la ley de la Economía Sostenible. Que en realidad no es una ley, sino un anteproyecto de ley, o sea, un primer borrador que el gobierno hará llegar al Congreso, pero que, escuchando a la senadora Pajín, está a la altura de  las tablas de la ley con que bajó Moisés cargado del monte y de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. No es una ley, es la nueva hoja de ruta de nuestras vidas, la Biblia laica-y-verde que, desde ya, convierte a España en la locomotora europea del nuevo orden internacional y de la nueva economía que  además de sostenible y limpia, es una economía justa, escríbase con mayúsculas. Escuchas a la senadora Pajín y te sale decir lo que decía Felipe: “Y dos huevos duros”. Ole y ole. Bendita sea la ley y quienes la han redactado. Premio Vente arriba. Eso es entusiasmo, y no lo de Ramón García dando las campanadas de fin de año.

Y es una pena, oiga. Es una pena que el exceso en la prédica, el abuso del eslógan, y la manía ésta que tiene el presidente de anunciar leyes y planes como si fueran acontecimientos históricos y de hacerlo meses antes de tener alguna idea clara de lo que van a llevar dentro, devalúe un proyecto que es interesante, y a lo mejor incluso importante, reduciéndolo a la condición de mero lema publicitario en boca de un publicista cuyo tirón vendedor empieza a estar seriamente cuestionado. Si en lugar de venderlo como un producto milagroso se vendiera como lo que es, una ley que tiene un poco de todo, con algunas medidas oportunas destinadas a fomentar la inversión en sectores económicos, empresariales, muy prometedores, se evitaría el gobierno tanta chanza y alcanzaría a cosechar incluso algún aplauso. Es obvio que el modelo productivo de un país no se cambia haciendo una ley que diga que se cambia. El error es presentarla como si fuera eso, cuando mirando lo que lleva dentro, no lo es.

La ley de la Economía Sostenible cuyo proyecto alumbró hoy el gobierno es una colección de iniciativas diversas, y ligeramente desordenada, que pretende incentivar la inversión privada en campos como la innovación tecnológica y las energías renovables; que busca eliminar trabas burocráticas a los nuevos proyectos en esos ámbitos y ponérselo más fácil a los empresarios españoles que tengan productos que exportar para ir ganando terreno en otros mercados. No tiene nada ni de pócima mágica ni de programa revolucionario. Y esa puede ser su mayor virtud, que no es el producto milagro que nos vendieron, sino una cosa más humilde y a lo mejor, por eso, más cierta. Tampoco es un hallazgo, una exclusiva, un invento español. Todos los gobiernos europeos están en esto. El gobierno Obama está en esto. Porque, al final, consiste en algo tan simple como detectar dónde están los sectores de la industria con mayor potencial de crecimiento e intentar apostar por ellos.

Lo del cambio de modelo productivo lo anunció ya Rodríguez Zapatero en su primer discurso de investidura, hace casi seis años, pero luego los pilares del crecimiento económico en España (porque hasta hace dos años crecíamos) siguieron siendo la construcción y el sistema financiero. Muchas de estas medidas que el gobierno anuncia ahora bien podría haberlas puesto en marcha en su primera legislatura, pero entonces aún crecíamos al cuatro por ciento y el zapato apretaba menos. El presidente seguía con el mantra del cambio del modelo productivo pero invitaba a la presentación de los informes económicos de Presidencia a los constructores y los banqueros, y jamás se le escuchó una palabra sobre los riesgos que asumían los bancos o la naturaleza perversa de la desregulación y el capitalismo financiero. Todo eso sólo empezó a decirlo el presidente cuando petó Wall Street. Como el resto de los gobiernos. No parece probable que España se convierta ahora en la locomotora europea de la innovación y la economía sostenible (por mucho entusiasmo que le ponga a su labor publicista la senadora Leire), pero tampoco eso significa que el anteproyecto de ley esté particularmente desnortado. Es un collage, un popurrí, que en el peor de los casos nos dejará como estamos y, en el mejor, servirá para dar un empujón a emprendedores, es decir, empresarios que son los que, al final, mueven la economía y crean empleo.

Hoy Rajoy ha tirado del juego de palabras fácil para decir que “lo que no es sostenible es que tengamos cuatro millones de parados”. Cierto es. Y es justo ahí, en los incentivos a la creación de empleo, donde el gobierno está más lento, o más parado. Aunque ahora ya admite que igual es bueno hacer algún tipo de reforma laboral, cosa que hasta hace cuatro días le parecía una blasfemia neoliberal inaceptable para un gobierno socialdemócrata. Hoy por hoy, el socialdemócrata español con más peso, y más solvencia, en el conjunto de Europa (y, por tanto, también de España) se llama Joaquín Almunia. Que después de cinco años desempeñándose como comisario de economía y finanzas europeo ha sido ascendido hoy por su jefe, el señor Durao Barroso, a la condición de vicepresidente y comisario de Competencia, que es, de la legión de comisarios que hay en Bruselas, el único que de verdad tiene capacidad ejecutiva, o sea, poder, mando. Almunia, que ha encontrado en la administración europea una suerte de segunda vida política, tras el testarazo que se pegó como secretario general del PSOE y candidato a la presidencia del gobierno, es hoy una voz respetada, con la que se puede o no estar de acuerdo, pero que se toma la molestia de argumentar y explicar con datos sus posiciones.

Almunia es un socialdemócrata que empezó su carrera política como sindicalista en la UGT y después, ministro de Trabajo, y que sostiene, por cierto, a diferencia del ministro actual, de los lideres sindicales y del presidente del gobierno, que el mercado de trabajo español necesita una profunda reforma. Y no lo dice porque ansíe que los trabajadores vean reducidos sus derechos ni porque se haya dado un golpe en la cabeza y se haya vuelto conservador o neoliberal. Lo dice porque entiende, desde su perspectiva socialista, o socialdemócrata, que el principal derecho que tiene un trabajador es a encontrar trabajo. Y que un país con el 20% de su población activa en el paro es un grandísimo fracaso.  

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Comentarios

Enviado por memeoderisa en noviembre 28, 2009 a las 09:16 PM CET #

señor Alsina: estoy de acuerdo con usted en que cierto es que a España le hace falta una reforma en su sistema laboral; pero a usted no le dá miedo, como a mi, de que los empresarios hagan de las suyas. En un mercado laboral con despido "cuasi libre" no cree usted que el miedo a ser despedido se apodere de los consumidores y el consumo baje a cifras inimaginables y los efectos sean peores. Tenga en cuenta que los españolitos de a pie no estamos acustumbrados a esto, posiblemente usted sí, creo que los demás no.

 

Enviado por javier en noviembre 28, 2009 a las 11:17 PM CET #

la pajin mas que una senadora, parece una cuentacuentos infantiles, ya que al escucharla hablar da la impresion de estar leyendo e interpretando un cuento. un saludo.

 

Enviado por capiresa en noviembre 29, 2009 a las 07:52 PM CET #

la pajin se parece a fiona de srehk.Yo creo que aqui menos reforma que nos hace polvo a los currantes y menos politicos es lo que creo yo.Donde hay mas politicos que en España??de verdad me gustaria saberlo.Y quien ve si los funcionarios gasta mas o menos en telefono llamando a sus familiares?yo en la empresa privada que curro no se me ocurriria llamar ni si mi hija esta en el hospital.Salu2

 

Enviado por Luis en diciembre 06, 2009 a las 10:33 AM CET #

Absolutamente de acuerdo con Javier. Cuando la veo en las ruedas de prensa o en sus exposiciones lo único que transmite es eso... sensación de estar leyendo e interpretando. El problema es que la sobreactuación impacta negativamente en la credibilidad y hace que pierda sentido lo que dice. ..."de repente, el lobo se acerco a la niña... y con una sonrisa en su boca le dijo.....". Cuenta cuentos o.. quizás haciendo honor a su apellido, muchas mentales. Un saludo para ti Alsina.

 

Enviado por Javier en diciembre 25, 2009 a las 10:05 AM CET #

Señor Alsina: le voy decir una definición buena de político, que no está en el diccionario: Persona sin criterio propio, que sigue las consignas del partido, siempre que: se veneficien él, su familia y sus amigos.

 

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