No son frecuentes las alegrías en Iraq
Les voy a decir una cosa.
Y si somos los mejores, bueno y qué bueno y qué. Le metimos cinco a los neozelandeses, y le hemos metido .... a los iraquíes. España e Iraq han jugado esta tarde al fútbol. Porque Iraq tiene una selección nacional que le ha dado a los ciudadanos de aquel país algunas de las pocas alegrías que han tenido en los últimos años. Fueron cuartos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y campeones de la Copa Asiática en el 2007. Iraq tiene tradición deportiva, aunque perdió a sus mejores jugadores bien en la guerra de 2003, buen en la posguerra, cuando muchos salieron del país a empezar una nueva vida en Siria. Ahora están, como el resto del país, en fase de reconstrucción. Y la selección nacional de fútbol es una de las pocas instituciones que cuenta con el apoyo unánime de todos los iraquíes. Visto así, hasta duele un poco que les hayamos metido ... No son frecuentes las alegrías en Iraq y esta tarde se han quedado sin poder celebrar una. La suerte para los jugadores iraquíes es que ya no está el despreciable Sadam al frente del país, es decir, que ya no es el descerebrado de su hijo Uday el jefe de deportes, seleccionador, presidente de la Federación y del Comité Olímpico.
Uday, que era un delincuente de los pies a la cabeza, presumía de ser muy aficionado al fútbol, pero a lo que era aficionado era a torturar futbolistas, que no es lo mismo. Su forma de persuadir a los integrantes del era recordarles que podía cortarles las piernas o enviarles una jauría de perros hambrientos si perdían los partidos. Valiente pieza el tal Uday. Un niño de papá tan sanguinario, o más, que su padre al que detestaban todos los dirigentes del régimen pero al que todo se le consentía por ser hijo de quien era. Sólo su madre, y tal vez su padre, lloraron por él cuando fue eliminado en compañía de su hermano Qusay ,(otra pieza), en el demoledor ataque norteamericano contra la casa de Mosul en la que se habían refugiado en julio de 2003 y cuyo propietario (amigo del partido) dio el chivatazo para hacer méritos ante los americanos y para sacarse un buen dinero. Así cayó el as de corazones, que era la carta adjudicada a Uday Hussein en la baraja aquella un poco pueril que se inventó el Pentágono. Los más buscados, los bad boys, los chicos malos. De entonces a hoy, Iraq las ha seguido pasando canutas y es ahora cuando empieza a ver la luz al final del túnel. Al Qaeda se ha llevado sus efectivos a Afganistán, el gobierno de Al Maliki ha conseguido asentarse, y el año que viene se retirará la mayoría de las tropas norteamericanas. Al lado de todo eso, lo del fútbol es anecdótico, pero esta tarde han estado tan pendientes de la Roja los españoles como los iraquíes.
En el país de al lado, que es Irán, el régimen islámico sigue ejerciendo de apisonadora de la libertad de expresión. Después de impedir el envío de mensajes sms, de cerrar las redes sociales, de amenazar a los blogueros, detener a periodistas iraníes y obstaculizar el trabajo de los periodistas extranjeros, ahora amenazan con detener a todo aquel que emita opiniones que generen tensión. Eso, dicho por el régimen, significa cualquier comentario que ponga en duda que la revolución islámica es la mayor expresión de democracia que ha conocido nunca el mundo. Pese a todo ellos, las manifestaciones siguen. En el quinto día, ya, de protestas y con los partidarios del régimen iraní, dentro y fuera del país, haciendo circular la especie de que detrás de esta movilización sin precedentes está la larga mano del enemigo americano. El dinero de la CIA que pretende, según esta versión bastante recurrente, por otra parte, crear un caldo de cultivo que justifique una invasión. Porque todavía hay quien cree que Obama se plantea invadir Irán. A pesar de su discurso de El Cairo y a pesar de las criticas que recibe en Estados Unidos por parte de aquellos que le acusan de apaciguamiento y mano blanda.
¿Y en España, qué? ¿Qué tenemos hoy? Pues, dado que en la sesión de control no ha habido novedad alguna (el presidente ha vuelto a decir que lo peor de la crisis ya ha pasado, cuántas veces lo ha dicho en las últimas semanas: y Rajoy ha vuelto a decir que Zapatero miente, cuántas veces lo ha dicho en los últimos cinco años), lo más llamativo en la crónica política del día es lo que ha dicho Joaquín Leguina esta mañana en el programa de Herrera. No es que Leguina sea, ahora mismo, un peso pesado del PSOE, más bien al contrario, está apartado de cualquier responsabilidad y lo último que le ofrecieron fue la candidatura a la alcaldía de Alcalá de Henares, creo recordar, pero igual por eso se permite hacer afirmaciones críticas con la dirección de su partido desde la izquierda, porque Leguina no ha abdicado de sus posiciones políticas, aunque algunos pretendan colgarle ahora la etiqueta de sospechoso, o resentido.
¿Qué ha dicho Leguina? Pues que su partido está pecando de autocomplacencia en el análisis de los resultados de las europeas. Que atribuir la derrota a la crisis es fácil pero insuficiente, y que esto de plantear las campañas con el único argumento de “hay que ir a votar porque viene la derecha y nos va a comer los higadillos” ya no sirve, ya no cuela. Más: que la reforma de la ley del aborto, en el punto que propone que las adolescentes puedan abortar sin consentimiento de sus padres, es un error. Que al gobierno le sobran ministerios y le falta iniciativa. Y que subir los impuestos indirectos tiene poco de progresista. Y aquí ha incluido una reflexión que trasciende su posición política y que abre un debate interesante: qué es de izquierdas y qué es de derechas. Por qué bajar los impuestos era de izquierdas hace un año y subirlos ahora también lo es. Esta costumbre tan extendida en España de etiquetar como “de izquierdas” todo lo que haga Zapatero y “de derechas” todo lo que haga Rajoy, ¿qué solvencia intelectual tiene? ¿Donde está escrito que sean Rajoy y Zapatero los encargados de decidir qué es conservador y qué progresista? Los líderes políticos eligen en cada momento la posición que les parece más acorde a sus intereses de gobierno o de oposición. Y lo visten de luego de ideología. Subir impuestos indirectos (que pagan en igual cantidad los ciudadanos al margen de su nivel de renta) de progresista, como dice Comisiones Obreras, no tiene nada. Como no lo tuvo, en su día, la idea aquella de los cuatrocientos euros que era una copia de los cuatrocientos dólares de Bush. Leguina lo sabe tanto como lo sabe Zapatero. Sólo que uno lo dice abiertamente y el otro lo camufla.
Comentarios
Enviado por santi en junio 17, 2009 a las 09:41 PM CEST #
Enviado por Juani en junio 20, 2009 a las 01:06 AM CEST #
alsina¡¡¡hoy meha gustado un poco la brujula,habèis hablado del PP, que bien,,con el tema de esperancita y el alcaldito habèis estado geniales,sobre todo tù,con pilar la sabia, ah¡¡no,perdòn ella no es sabia es que lleva muchos años,,bueno que te oigo siempre que puedo,pero de vez en cuando me gusta que hableis del PP,siempre del soe cansa,hoy os doy un 10,te deseo ño mejor alsinita un placer oirte.


es increible que caja madrid le niegue el credito a las familias y a las empresas acto seguido con el dinero de todos los españoles que el gobierno le a prestado y se lo deja al madrid pa fichajes que tomadura de pelo este blesa haun sale con su cara diciendo que quien niega el credito pa flipar