01:58 feb 27, 2008
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Trinidad Jiménez
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General
Rajoy: ni altura moral ni política
Claramente ganó Zapatero. El presidente del Gobierno estuvo solvente en sus argumentos, convencido en sus opiniones y sereno en las formas. Ni siquiera perdió su estilo tranquilo cuando Mariano Rajoy lo acusó de agredir a las víctimas del terrorismo.
Según van pasando las horas desde que se produjo el debate y se van filtrando las imágenes en mi cabeza, éste es, sin duda, el momento que me produjo mayor indignación. Pienso que estas palabras son de una inmoralidad y una bajeza política que inhabilita a quien las dice para solicitar la confianza de los ciudadanos y ciudadanas para gobernar un país.
El líder del PP no quiso reconocer que España ha crecido por encima de la media europea, y por encima de lo que creció durante el Gobierno del PP, tampoco admitió en el debate datos objetivos como que han subido las pensiones o el salario mínimo. Durante esta legislatura los populares no han apoyado las leyes que amplían los derechos y libertades, como la Ley de Igualdad o la Ley de matrimonios de personas del mismo sexo. No reconocen que ahora se invierte más en educación, en investigación y en protección del medioambiente. Están en su derecho. Esa es su forma de hacer oposición. Como lo es no haber apoyado a Zapatero en la lucha contra ETA, lo que para mí supone una grave irresponsabilidad política, pero con esta acusación lanzada frente a 13 millones de espectadores, Rajoy traspasó todos los límites permitidos. Me parece, sencillamente, indecente.
El líder de la oposición que yo vi en televisión se mostraba permanentemente agresivo y descalificaba en cada una de sus intervenciones. Y en política, como en otros ámbitos de la vida, no todo vale. Si se traspasa esa línea de la decencia se está pendiendo el respeto a los ciudadanos y se está perdiendo el sentido de la política. Por eso, entre otras razones, Rajoy perdió.
Según van pasando las horas desde que se produjo el debate y se van filtrando las imágenes en mi cabeza, éste es, sin duda, el momento que me produjo mayor indignación. Pienso que estas palabras son de una inmoralidad y una bajeza política que inhabilita a quien las dice para solicitar la confianza de los ciudadanos y ciudadanas para gobernar un país.
El líder del PP no quiso reconocer que España ha crecido por encima de la media europea, y por encima de lo que creció durante el Gobierno del PP, tampoco admitió en el debate datos objetivos como que han subido las pensiones o el salario mínimo. Durante esta legislatura los populares no han apoyado las leyes que amplían los derechos y libertades, como la Ley de Igualdad o la Ley de matrimonios de personas del mismo sexo. No reconocen que ahora se invierte más en educación, en investigación y en protección del medioambiente. Están en su derecho. Esa es su forma de hacer oposición. Como lo es no haber apoyado a Zapatero en la lucha contra ETA, lo que para mí supone una grave irresponsabilidad política, pero con esta acusación lanzada frente a 13 millones de espectadores, Rajoy traspasó todos los límites permitidos. Me parece, sencillamente, indecente.
El líder de la oposición que yo vi en televisión se mostraba permanentemente agresivo y descalificaba en cada una de sus intervenciones. Y en política, como en otros ámbitos de la vida, no todo vale. Si se traspasa esa línea de la decencia se está pendiendo el respeto a los ciudadanos y se está perdiendo el sentido de la política. Por eso, entre otras razones, Rajoy perdió.
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Comentarios[1]


¿Sereno en las formas interrumpiendo constantemente a Rajoy? ¿No agrede a las víctimas cuando concede caprichos a los terroristas? En política, como en otros ámbitos de la vida, no todo vale. Si se traspasa la línea de la decencia se está pendiendo el respeto a los ciudadanos y se está perdiendo el sentido de la política.