Malos modos, malos modales
El partido que presume de buen talante, de lograr acuerdos con todos, menos con el PP que es un intransigente, pasea en campaña electoral al ex presidente González y éste dice que Rajoy es un imbécil. Estos son los del talante que sienten una especial animadversión hacia 10 millones de votantes que tuvieron la osadía de no votarles.
En Andalucía, el PP es tachado de antiguo, decimonónico, retrógrado. Lo espectacular es que a pesar de gastarse todos los días del año 240.000 euros, es decir 40.000.000 de pesetas, en propagar las bondades del Gobierno andaluz, no han logrado convencer a todos los andaluces de la maldad del PP. Un fracaso.
Yo no pensaba que la política en España iba a ir por estos derroteros. Más bien pensaba que con el paso de los años y el funcionamiento de la democracia, las formas serían más suaves, las distancias entre los partidos más pequeñas y que las alternancias en el poder, algo tan básico, tan higiénico, tan consustancial con la democracia, se harían de forma natural, sin traumas, sin griterío y sin pronosticar grandes males que podrían acaecer. Parece ser que no es así. Si gobierna el PP, las siete plagas del antiguo Egipto caerán sobre todos nosotros.
A mí me cuesta mucho lanzar descalificaciones sobre los adversarios, calificarles de modo burdo y grueso; me cuesta tanto que no lo hago. Me parece que es un mal ejemplo ante unos electores que son, por encima de todo, ciudadanos a los que les pedimos que confíen en nosotros, que respeten las leyes, que aguanten las dificultades. Ese lenguaje de campaña electoral tan poco sutil y fino es todavía peor ejemplo para la gente joven. Les pedimos que respeten las normas de convivencia en centros escolares, que respeten la autoridad de los profesores, y sin embargo empleamos un lenguaje vulgar, feo, sin matices y sin pensar lo que se dice.
A lo largo de esta legislatura he echado de menos muchas cosas: idea de la nación española, defensa de derechos fundamentales como el usar la lengua castellana, defensa del principio de solidaridad entre las comunidades autónomas, pero además, ahora, en campaña, echo de menos buenos modales, buenos modos.

