Formula 1, pensiones y petroleros
Mujer y trabajadora
En una de las pocas cosas donde las mujeres han logrado la igualdad respecto a los hombres es en la tasa de paro. El desempleo femenino en España se sitúa cinco décimas por debajo del nivel de paro de los hombre. Hace quince años el paro entre las mujeres llegaba al 30 por ciento mientras la tasa masculina estaba como ahora, en el 19.. Sólo en la desgracia parece haber igualdad. Esta crisis destruye más empleo en sectores donde la presencia de las mujeres es menos intensa. Ha sido el caso de la construcción, de las finanzas o de la industria.

Pero un informe de la Organización Mundial del Trabajo, con ocasión del Día Internacional de la Mujer, se indica que la crisis mundial terminará afectando aún más al trabajo femenino. Este organismo cree que el verdadero impacto de la recesión todavía no ha llegado. En España, por ejemplo, centenares de miles de amas de casa se han lanzado a buscar trabajo al perder su marido el empleo. Lo tremendo es que compiten contra sus hijos por un contrato precario. En los últimos 30 años la tasa de actividad de las mujeres sólo ha logrado incrementarse en apenas punto medio, hasta casi el 52%. Las mujeres deben trabajar en España dos meses más que sus compañeros varones para alcanzar el mismo salario por el mismo trabajo.
Con Ministerio de Igualdad y todo, con Bibiana Aído sentada en el Consejo de Ministros todos los viernes, hoy, en España hay menos directivas. Hace tres años, de cada cinco puestos de dirección, uno estaba ocupado por una mujer, el 20 por ciento: Ahora, las directivas sólo llegan al 13%, según un estudio de la escuela de negocios ESADE. Lo realmente chocante es que, donde más directivas hay es, curiosamente, en el Departamento de Personal.
No existen tormentas perfectas
El ciclón Xinthia ha abandonado España dejando atrás numerosos daños, algunos irreparables como las pérdidas de vidas humanas. No hay tormentas perfectas. Siempre dejan desolación aunque se llamen Xinthia, la chica que bajó de la colina de Delfos, según el griego antiguo, la joven que descendió de los dioses. Todas las tormentas son malignas salvo las tormentas de ideas. A partir de este lunes la economía española necesita un vendaval de propuestas y proposiciones para que tenga sentido la Comisión interministerial creada por Zapatero con el objetivo de encontrar un acuerdo contra la crisis. Las agencia internacionales de calificación del riesgo crediticio de nuevo acechan a España. Las hienas son más delicadas. En esto de la Comisión negociadora, el Gobierno es quien debe dar el primer paso, ya que el jueves lo dio en falso con apenas 3 páginas enunciativas.
La ciudadanía quiere un acuerdo contra la crisis. No dice cuál, ni especifica el contenido, sólo quiere abandonar la recesión y si para eso los negociadores deben atornillarse a la mesa, pues que se atornillen. Esta negociación va a ser como el juego de las sillas, pero al revés. En el juego se dan vueltas a los asientos y siempre falta uno, el más lento de reflejos se queda sin silla y pierde. En esta negociación, los partidos y el Gobierno, durante dos meses, van a estar dando vueltas a los papeles y perderá el primero que se levante. El Gobierno tiene prácticamente encarrilado el diálogo con PNV y CiU. Con esta última formación la próxima subida del IVA es el único escollo de altura. Es posible que al final este incremento de impuestos no se suprima, pero sí que se retrase, tal y como ha venido a solicitar la Unión Europea para frenar el crecimiento. El Gobierno tendría entonces una buena excusa para hacerlo y no dejarse otro jirón de credibilidad en este proceso de la rectificación continúa.
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, insiste en los planes fiscales del Ejecutivo. La subida del IVA supondría este año 5.000 millones de euros más de ingresos. Por cierto, en Hacienda echan las muelas, después de la reprimenda de Fernández de la Vega, al numero dos de Hacienda por decir que se iba a revisar los acuerdos salariales con los funcionarios. El Secretario de Estado, Carlos Ocaña, puede dejar de ser el último superviviente del equipo de Pedro Solbes. Para superar la tormenta dentro del Gobierno y de su ministerio, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, debe templar gaitas y nervios. Al menos es gallega y una experta en el brikram yoga.
Comisión por recesión
Dicen que la política es un arte y que la realidad casi siempre supera a la ficción. En momentos de crisis como los actuales podríamos suponer que la gente desearía encerrarse en una oscura sala de cine o de teatro para olvidarse de los problemas. Pero no siempre es así.
La última película que protagoniza George Clooney lleva varias semanas en cartel y es una de las cintas más vistas. Ahí está, encaramada al sexto lugar, a pesar de que trata de un profesional especializado en despedir trabajadores, oficinistas y directivos. Un “killer”. Es una paradoja que en un país como el nuestro, con más de 4 millones 300 mil parados, este film, Up in The Air, tenga tanto éxito. Pero España no es muy diferente. En el Reino Unido, que también está pasando las de Caín, ocurre algo parecido. Quizá por eso vimos el viernes junto al Támesis al triunvirato formado por Zapatero, Brown y el griego Papandreu. Allí Zapatero de nuevo atacaba al mercado. Un mercado al que poco después debe acudir para pedir dinero. Cosas de la escena política, donde la actuación depende del auditorio del momento.
En Londres, hay dos obras teatrales en cartel que precisamente tratan de la crisis. The Power of yes, que se representa en el National Theatre, intenta explicar a los espectadores el desarrollo de la actual recesión, la crisis financiera y cómo la banca estuvo al borde del colapso. Por la obra aparecen financieros, directivos de Fondos e incluso alguien que asemeja ser George Soros. No es el único éxito. Hay otra obra sobre la estafa del gigante energético Enron. A pesar de que han pasado 9 años de su quiebra, casi todos los días se agota el aforo de la sala Nöel Coward. Esta es la capacidad de los anglosajones para enfrentarse a sus fantasmas. Aquí nos cuesta más, aunque hasta hace unos días estaba en cartel la obra Brookers y en nuestra memoria los Lunes al Sol. Está película dejó huella como la dejó la reconversión industrial. Pero por nuestra tierra los grandes maestros de la escena son los políticos. Nuestros dirigentes consiguen, con un juego malabar, que la palabra RECESIÓN sea sustituida por la palabra COMISIÓN. En vez de hablar de la obra y de su desarrollo: retroceso, paro y morosidad, hablamos de los actores: Salgado, Blanco y Sebastián. Y eso que este triunvirato todavía no ha estrenado. La gala, a bombo y platillo, el próximo día 25 y acompañado de un buen plantel de secundarios. Algunos no convocados, como los sindicatos y la patronal, también quieren participar. Todo sea por aparecer en el cartel. Por cierto, en la historia, los triunviratos nunca tuvieron éxito, ya fuera el encabezado por Julio César o el siguiente, que lideró Augusto. Tanto hoy, como en la antigua Roma, tres siempre son multitud.
Al rescate de Grecia
Grecia es el origen de nuestra cultura y, ahora, el de nuestros problemas. Desde que desaparecieron Euclídes, Arquímedes y Pitágoras, da la sensación de que a los griegos se les ha atragantado esto de los números y, de paso, al resto de los europeos.. Este lunes, los ministros de economía de la Unión Europea se colocarán los manguitos de contable para poner cifras a las frases rimbombantes de sus jefes. Buscarán traducir al lenguaje matemático de los números arábigos lo que dijo Angela Merkel: " No dejaremos sola a Grecia". Merkel, química de formación, sabe bien que eso de las valencias y pesos atómicos guarda más de una sorpresa y, a veces, reacciones incontrolables.

La caída de Grecia podría arrastrar a otros países como un reactivo. Claro que en Alemania ya están retrasando la edad de jubilación a los 67 cuando en Grecia se están pensado dejarla en los 63. Lo que tampoco se entiende, hasta el punto de que Aristóteles tampoco encontraría lógica alguna, es cómo ha sido posible que las autoridades griegas hayan falseado sus cuentas públicas año tras año. Incluso desde antes de entrar en el euro. El Gobierno de Atenas ocultó parte de su deuda con la ayuda de Wall Street, según publica The New York Times. Ni los sofistas llegaron a tanto.
Desde 1994 la deuda pública helena supera el cien por cien de su producto interior bruto, ejercicio tras ejercicio. Bruselas manda ahora inspectores a Atenas para vigilar las cuentas. Lo que tampoco tiene lógica alguna es que los dirigentes europeos levanten una unidad monetaria sin un auténtico Gobierno económico detrás. El futuro de la Unión y del euro se decidirá por la capacidad de los Gobiernos europeos de coordinar más férreamente sus políticas económicas y fiscales para no acabar en el tonel acompañando a Diógenes. Ahora, la cuestión es conocer cómo van a reaccionar, los mercados, los británicos euroescépticos y su grado de berrinche. Una respuesta para la que no será necesario acudir al Oráculo de Delfos. .
La perdiz y el Road Show del Gobierno
Ha llegado el momento de echarse a la carretera e iniciar una gira. El Gobierno ha agarrado las maletas para visitar las principales plazas financieras y "vender" las excelencias de la marca España. Ha llegado la hora de batirse el cobre y como dicen en Hacienda: más Excel y menos PowerPoint. La vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, y su segundo, el secretario de estado de Economía, José Manuel Campa, están en la City de Londres para explicar a inversores y medios tan influyentes como Financial Times, que la situación económica española no es tan mala como la pintan. Es el contraataque, el Road Show, para mitigar los revolcones que nos están dando analistas e inversores tanto en la bolsa como en la deuda y, lo que es más inquietante, en la credibilidad del Reino de España. La cuestión es taponar la vía y resistir, como dice el presidente de La Caixa, el respetado Isidre Fainé. El objetivo de esta ronda internacional es frenar el desgaste y demostrar que España no es Grecia. Algo en lo que no deberíamos gastar mucha saliva, pero así están las cosas. Del miércoles al viernes pasados, la bolsa española cayó más del 9 por ciento. Una caída que llega a pesar de que el Gobierno había presentado un recorte del gasto público de 50 mil millones de euros y un programa para retrasar las pensiones. Pero la confusión generada con la publicación e inmediata retirada del nuevo cálculo de la jubilación fue contraproducente. Además, la bolsa española cuenta con unas características diferentes a las del resto de Europa. Características que también influyen en la “sobrerreacción” del mercado español. Apenas cuatro compañías, Telefónica, Santander, BBVA e Iberdrola, concentran el 60 por ciento del valor del IBEX 35. Para remate, según la agencia Thomson-Reuters, el 88 por ciento del capital, de media, suele estar en manos de inversores internacionales. El Santander presentaba esta semana pasada casi 9 mil millones de euros de ganancias, las mayores de un banco occidental. Pero no bastaba. Los inversores no juzgan ahora a las empresas españolas, sino a la capacidad de respuesta del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Veremos cómo se toman los mercados esta semana las ambiguas propuestas sobre Reforma Laboral. Una cosa está clara, con tantas idas y venidas, la perdiz está cansada de que la mareen.
Vacas y pensiones
El próximo viernes se aprobará el informe en el Consejo de Ministros. Llega tarde. Llega con una tasa de paro de casi el 19%. Tercer agujero para reducir cintura: recorte del gasto. El Gobierno aprueba una reducción presupuestaria de 50.000 millones de euros en tres años. El déficit público marca un récord del 11,4%. Dicen que el ahorro se centrará en el gasto corriente e infraestructuras. Es decir, menos dinero para autopistas, puertos y ferrocarril. Blanco es el blanco de las tijeras. Cuarto agujero: la subida de impuestos. Algo ya han notado millones de pensionistas y millones de asalariados en la paga de enero. La supresión de los 400 euros ha dejado un mordisco de 33 euros de media en la nómina del pasado mes. Un mordisco que se repetirá en los próximos meses.
Habrá más medidas de ajuste. Por ejemplo, en las prejubilaciones. Habrá nuevas trabas. No tiene mucho sentido que se retrase la jubilación hasta los 67 años cuando, en España, el 45% de los trabajadores son empujados a dejar la vida laboral antes de cumplir los 64 años. Tampoco tiene mucho sentido que haya que ampliar los años de trabajo cuando la tasa de desempleo juvenil alcanza el 40%. Para algunos no sobran pensionistas, lo que faltan son cotizantes, trabajadores. Para otros, lo complicado no es jubilarse a los 67 años, lo difícil es llegar a esa edad con empleo.
La sonrisa de Obama
En estos dos últimos años han recibido ingentes cantidades de ayudas públicas. Dinero que llega a los contribuyentes. Alguna de estas entidades, en cuanto han regresado a los beneficios, protagonizan de nuevo buena parte de las prácticas de riesgo que provocaron la crisis financiera y, para más INRI, institucionalizan otra vez el pago de suculentos bonus. El propio Consejero del Banco Central Europeo, el liberal José Manuel González Páramo, declaraba el viernes que en 30 meses de crisis no se había visto todavía ninguna manifestación de la autorregulación bancaria estadounidense. En el año 1933, en lo más profundo de la Gran Depresión, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley Glass-Steagall por la cual se separaban las actividades de la banca: por un lado las entidades dedicadas a la banca de inversión y por otro, las relacionadas con la banca comercial. Esta división estuvo vigente en Estados Unidos hasta el último año de mandato de Bill Clinton. En 1999, la Casa Blanca decide eliminar esta separación. Clinton y su gente consideraba que los productos estructurados y la “racionalidad” del mercado eran garantías suficientes para disminuir el riesgo.
Pero precisamente los productos financieros más sofisticados, como los estructurados, incrementaron el riesgo hasta ponerlo fuera de control. En muchos casos, en su interior, ocultaban productos tremendamente dañinos como las hipotecas subprime. La banca norteamericana extendió la basura por casi todo el planeta. El principal financiero de Estados Unidos, Warren Buffet, ante el fiasco generalizado, clamaba en el desierto y decía a quien le quisiera escuchar que no había manera de entender cómo funcionaban los “estructurados” y que estos productos no los entendían ni quien los había inventado. La otra cuestión es el tamaño de los bancos. El presidente Obama ha apuntado que “no piensa ser rehén de un gran banco”, por muy grande que sea. Algunas entidades financieras han alcanzado un tamaño tan enorme que su caída provocaría un “tsunami” crediticio y de pagos en todo el globo.
La teoría clásica viene a decir que quien la hace la paga y si te equivocas te caes con todo el equipo. Pero se ha visto, la práctica diaria está ahí, que esto no es cierto cuando hablamos de grandes bancos. El Estado termina acudiendo en su ayuda y lo apuntala con dinero de los contribuyentes que después no consiguen crédito de ese mismo banco porque no son clientes muy fiables. Toda una paradoja. La cuestión ahora es ¿cómo se limita el tamaño de los bancos?. Puede ser exigiendo un mayor ratio de capital. Pero hay más preguntas ¿cómo discriminar a aquellas entidades que han recibido ayudas de las que no? ¿Los impuestos sobre la banca que prepara Occidente, a propuesta de Obama, son para todos?
Los bancos que no han recibido ayudas públicas han estado en desventaja ¿también van a tener que pagar? ¿Qué pasa con aquellas entidades que han mejorado sus ratios de capital gracias a la inyección de dinero público? ¿Y las que cuentan con un ratio menor pero no han recibido dinero porque estaban bien dirigidas? ¿Qué ocurre con la competencia desleal? Y lo más importante ¿cuál va a ser el límite para considerar un banco demasiado grande? Y cuando lo sea ¿cómo se le va a limitar? Si el banco es grande pero está bien gestionado y no tiene problemas ¿también se le va a “podar”? Demasiadas preguntas. Barack Obama ha abierto el melón. Hay cascabel, hay gato, pero ahora falta saber cómo se coloca.
China recalentada
La economía china se recalienta cuando el resto del mundo todavía está congelado. La Oficina de Estadística de Pekín revela que la economía de China creció un 10 con 7% en el último trimestre del pasado año. A este ritmo, China adelantará más pronto que tarde a Japón y se convertirá en la segunda economía del planeta. Al menos en volumen, porque otra cosa es la riqueza per cápita. China ya había adelantado a Alemania como país más exportador y hace unas semanas desplazó a Estados Unidos como el principal mercado del automóvil del planeta.

Pero el Dragón chino, en el año del Tigre, también presenta debilidades. El Banco Central de China está preocupado por el fuerte avance del crédito y de la liquidez. La inflación regresa y se acerca al dos por ciento. Hace unos días, las autoridades chinas aumentaron en medio punto porcentual el ratio que los bancos deben dedicar a reservas. Es una forma de recortar las alas a la liquidez, que inunda el mercado chino.
Y es que las autoridades de Pekín temen una burbuja financiera. Durante el pasado año, el sistema crediticio chino prestó alrededor de un billón de euros. El exceso de liquidez está provocando también un aumento considerable de los precios en la vivienda. Lo que incrementa el miedo a un estallido en el sector del ladrillo. ¿Les suena?.
Diálogo social y empleo
El negro toro de Osborne, durante décadas, dominó la lindes de las vías españolas. Ahora destacan el blanco y amarillo. El zaino morlaco ha sido desplazado, primero, por los carteles de las obras del Plan E, y ahora, por los carteles publicitarios del nuevo plan de inversión municipal puesto en marcha este año por el Gobierno. Serán 10 millones de euros más para el levantamiento de carteles. El nuevo Fondo de inversión Local consta en total de 5 mil millones de euros, casi 29 mil euros por puesto de trabajo generado. El desempleo es el principal problema de la economía española. Esta semana se reanuda el Diálogo Social entre sindicatos, patronal y Gobierno. Se reinicia casi medio año después de su ruptura. De julio a aquí se han sumado casi 400 mil parados más. En el INEM hay unos 4 millones de desempleados registrados. Un 25% más que hace un año. Esta semana que viene se sentarán de nuevo en la mesa los agentes sociales con el Ejecutivo. Un proceso que llega con movimientos de sillas dentro de la patronal. Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, no tiene previsto poner su cargo a disposición de la Junta Directiva que se reúne el miércoles. En cuanto a los sindicatos, al menos Comisiones Obreras, sólo quieren ver al Gobierno al final del proceso. Primero quieren acuerdos con la patronal. Desean trabajar sin presión. Pero el Gabinete de Zapatero tiene prisa. Debe demostrar que hace cosas, demostrar quién tiene la iniciativa y por eso, el viernes, va a presentar propuestas sobre Reforma Laboral, año y medio después de iniciarse la crisis. Comisiones desea que en esta nueva edición del Dialogo Social no haya parafernalia, no quiere fotos, ni carteles. Lo tiene difícil.
Presidencia y economía sumergida
En el Viejo Continente, la bienvenida a la presidencia española de la Unión Europea ha sido gélida, como el tiempo reinante. La vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, lleva toda la semana subiendo y bajando escalerillas de aviones, recorriendo las principales capitales europeas explicando cuáles son las intenciones del programa económico español para estos meses.
El prólogo de la gira comenzaba con toda una polémica, la idea de establecer sanciones a aquellos países que no cumplan una serie de objetivos económicos. Algo radicalmente rechazado por Alemania, el principal socio comunitario, pero que tampoco ha caído nada bien en otros países, como el Reino Unido. La prensa anglosajona ha sido la más reticente y crítica ante la presidencia de España. Dudan de la capacidad de liderazgo del Presidente Zapatero.
El Gobierno ha cambiado los "correctivos" por "estímulos" pero Europa sigue sin fiarse. Además, dejan caer como un bombardero pesado las cifras actuales de la economía española: una tasa de paro del 19,4%, un déficit público del 10% y un crecimiento inexistente. Las perspectivas reveladas por la Fundación de las Cajas de Ahorro son todavía más demoledoras: no cree que en tres años consigamos recortar el agujero de las cuentas públicas al 3%, como afirma Economía y añade que España tardará 10 años en recuperar la tasa de paro anterior a la crisis, del 8%.
Para remate, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ante los inspectores laborales, reconocía que la economía sumergida, la economía irregular, representa ya entre el 16% y el 20% del Producto Interior Bruto de España. Es decir, uno de cada cinco agentes económicos, según el propio Ejecutivo, se mueve fuera del sistema para sobrevivir, lo que genera, a la vez más competencia desleal y nuevas expulsiones de la economía legal. Y esto no es precisamente un aliciente para aquellos empresarios y trabajadores que siguen pagando religiosamente sus impuestos a pesar de que caen chuzos de punta.
La realidad económica es como una ensalada
Una Ley de reformitas
El Maíz y el campo
Ahora resulta que el maíz esconde un ADN más complejo que el del ser humano. Nunca lo hubiéramos sospechado, y menos viendo una película, mientras nos atracamos de palomitas. Pero, según la prestigiosa revista científica Science, la familiar mazorca de maíz cuenta con unos 32 mil genes en 10 cromosomas. El ser humano apenas agrupa 20 mil genes. La complejidad del maíz llama la atención de los científicos pero si se dedicaran al campo, como los agricultores y ganaderos, no les sorprendería tanto. La agricultura se ha ido complicando hasta grados insospechados y, en los últimos tiempos, se ha convertido en un laberinto casi genético. En estos días, vemos la insatisfacción y protestas de los hombres y mujeres del campo porque la agricultura ya no da para más.
La renta agraria total española apenas supera los 42 mil millones de euros. El Gobierno tenía previsto terminar la legislatura con una renta superior a los 50 mil millones. Meta lejana, y más, cuando la renta agraria ha retrocedido un 26% en los últimos cinco años. El campo se agosta. Ahora no sólo debe soportar su tradicionales crisis, sequías, granizos y plagas. Ahora tiene que sumar la recesión económica general. Además, el mundo es más y más enrevesado y confuso. La competencia externa cada día es mayor. La globalización juega en su contra, al menos, en estos instantes. Tres ejemplos: poco a poco los tomates marroquíes ganan terreno en Europa, el plátano canario sufre cada vez más en los mercados o cada día se arruinan más explotaciones lecheras. Occidente quiere que los países emergentes abran sus mercados industriales y de servicios. Y los emergentes responden con reclamaciones para que el rico Occidente ponga fin a la política de subvenciones públicas al campo. Una política que durante un tiempo sirvió para mantener las rentas agrarias.
Otros piensan que, al final, lo que han provocado es un retraso en la reestructuración del sector. En medio los agricultores que no sólo protestan, sencillamente cierran y abandonan ante la continua caída de precios y rentas. En muchos casos abandonan las tierras cultivadas por decenas de generaciones. Y los brotes sin salir..
El método alemán
Alfonso X, al que decían "Sabio", se gastó su fortuna y casi la del Reino de Castilla para alcanzar el título de Emperador del Sacro Imperio Germánico. No lo consiguió, había mucho que sobornar. Desde entonces, en España tenemos una cierta debilidad por todo lo que venga de Alemania. Para nosotros, las tierras de los teutones son, algo así, como la patria de la tecnología, de la eficiencia y del rigor. Al final, un sucesor lejano del rey Alfonso, el monarca Carlos I se convirtió en Emperador alemán y con el mismo método: esquilmando las arcas públicas de sus reinos, en especial del castellano, con la compra de votos de los príncipes electores. Ahora, cuando el paro aprieta y la marca de los cinco millones de desempleados no es una exageración en España, el Gobierno mira de nuevo a Alemania. Se saca de la manga el método alemán de reducción de jornada, con compensación del erario público, para evitar que la tasa de paro se acerque al 20 por ciento. Todo sea por la estadística. Los que saben de esto, consideran que esta solución puede que no sirva para España. Resaltan que la medida funciona en Alemania, pero que es cara, más de 2.100 millones de euros este año. Otros creen que, en todo caso, llegaría tarde. En Alemania el paro ronda el 8% en España el 19%. Lo más curioso del caso, es que en España existe una fórmula muy parecida a la alemana: el Expediente de Empleo Temporal con reducción de jornada. Pues bien, en nuestro país, hasta septiembre, la Administración había aprobado casi 15.000 expedientes de regulación de empleo y de estos sólo 1.600 expedientes son de reducción de jornada. Es decir, sólo uno de cada 10. En los últimos meses se ha hablado del método alemán, del trabajo a tiempo parcial estilo holandés, de la flexiseguridad danesa, del sistema de protección austriaco. Se ha hablado de todo con tal de no enfrentarse a la reforma y modernización del sistema español. Un mercado laboral único en Europa, sin parangón y, por lo tanto, debería contar con receta propia.
Ignacio Rodríguez Burgos
El mundo de la economía es quizá el más cambiante de la sociedad. Lo vemos en nuestros días y así ha sido también en el pasado. Históricamente los comerciantes, mercaderes y trabajadores fueron los primeros en abrir caminos, descubrir rutas inexploradas y establecer nuevas ideas. El mundo cambia cada 24 horas y la economía cada menos. Este Blog sólo intenta reflexionar sobre estos cambios, hacer preguntas y, si se puede, encontrar alguna respuesta.
* Ignacio Rodriguez Burgos es Redactor Jefe de la Sección de Economía de Onda Cero


