LA INVENCIÓN DE HUGO es la asombrosa aventura de un chico resuelto e ingenioso, cuyos esfuerzos por desvelar un secreto que le ha dejado su padre (interpretado por Jude Law) trasformarán su vida y la de todos los que le rodean. Esa búsqueda le descubrirá un lugar tranquilo y lleno de cariño al que podrá considerar su casa.
Martin Scosese en lectura de guión con Ben Kingsley | Foto: Paramount PicturesLa creación de un autómata, construido con piezas de desecho de relojes y otros aparatos, encierra un secreto que se convierte en el eje principal de esta emotiva historia por la que Johnny Depp apostó desde el mismo momento en el que tuvo en sus manos el proyecto. Esta vez se situaría detrás de las cámaras, financiando la idea, y convence a Martin Scorsese para que se encargue de la dirección.
Ben Kingsley en su tienda de juguetes | Foto: Paramount PicturesA lo largo de su extraordinaria carrera, el oscarizado realizador ha dado vida -con su imaginación única y a su deslumbrante talento- una serie de películas inolvidables (TAXI DRIVER, GANGS OF NEW YORK, LA EDAD DE LA INOCENCIA o EL AVIADOR, al margen de documentales sobre los Rollings Stone o uno sobre Sinatra, que aún no ha sido estrenado). El legendario cineasta nos invita a unirnos a él y seguirle en un apasionante viaje a un mundo mágico con Hugo, en la que se convierte en su primera película en 3D, basada en la célebre novela y best-seller del New York Times, “La invención de Hugo Cabret”.
Hugo e Isabelle en una escena llena de magia | Foto: Paramount Pictures“Me dieron el libro hace unos cuatro años” -recuerda Scorsese- “y fue una gran experiencia. Me senté y lo leí entero, de un tirón. Me identifiqué inmediatamente con la historia del muchacho, su soledad, su relación con el cine, con la maquinaria de la creatividad. Los objetos mecánicos de la película, como las cámaras, los proyectores y los autómatas, hacían posible que Hugo volviera a conectar con su padre (Jude Law). Y los objetos mecánicos hacen posible que el cineasta Georges Méliès (Ben Kingsley) vuelva a conectar con su pasado, y consigo mismo”.
Los autómatas de Méliès (figuras mecánicas que se mueven gracias a unos mecanismos internos, que parecen realizar funciones por sí solos) fueron donados a un museo una vez que hubo fallecido el cineasta, y fueron almacenados en la buhardilla, en donde acabaron siendo olvidados, estropeados por la lluvia y finalmente, tirados a la basura.
padre e hijo con el autómata.. | Foto: Paramount PicturesUno de los puntos fuertes de la película es el papel de padre de Hugo. Scorsese tenía que encontrar un actor que aunase calidez y bondad. “Tuve claro que Jude Law sería perfecto. Había trabajado con él cuando interpretó a Errol Flynn en 'El aviador'. También le vi en teatro interpretando a “Hamlet” y estuvo realmente fantástico. Es un actor extraordinario. Tiene la autoridad y el encanto necesarios para este papel”.
“Yo conocía el libro porque se lo había leído a mis hijos” –comenta el actor británico-.” Lo volví a leer, hablé de él con mis hijos y les pregunté cuáles eran sus impresiones acerca del padre. Incluso hablé con un relojero y estuve mirando autómatas, así que tenía algunas nociones de cómo abordar las cosas y, si se referían a herramientas, ya sabría lo que eran. Pero por otra parte, para mí se trataba simplemente de crear un capítulo muy cálido y sentido en la vida de Hugo, sabiendo que la mayor parte de la historia le sitúa en un mundo bastante frío. Quería asegurarme de que se notase que había sido querido. Pensé que era muy importante introducir en él mis experiencias como padre”.
El pequeño Hugo en su búsqueda.. | Foto: Paramount PicturesEl resultado final ha superado las expectativas. Sería bueno “aparcar” las tensiones del día a día y dejarnos llevar por la creatividad, fantasía y emotividad de “este invento de Hugo” que puede dar muchas sorpresas..
Jude Law en su papel de padre de Hugo