La creación de Steven Spielberg es uno de los mejores recuerdos cinematográficos que conservo. En el 20 aniversario recibimos una serie de periodistas, en nombre de su creador, una reproducción en peluche de ese extraterrestre que hoy alcanza la madurez. Soy poco amiga de conservar muñecos, pero ese ET y un Yoda parlanchín, que se activa cuando quiere y me da unos sustos de muerte, ocupan un lugar destacado en una estantería de mi despacho. Conservar dos imágenes tangibles de las creaciones de Spielberg y Lucas, dos de los grandes artífices de las producciones más importantes de la cinematografía mundial, es un privilegio que conservo con mimo.
ET y YODA,dos clásicos en la historia del cine | Foto: Amalia EnríquezCon motivo de su 30 aniversario, los museos Madame Thussaud, repartidos por el mundo, han reproducido en cera diversas imágenes del extraterrestre más famoso de todos los tiempos. Quién le íba a decir a su creador Spielberg que ese amigo imaginario, que se inventó de niño a raíz del divorcio de sus padres, se iba a convertir en el protagonista de la película más taquillera de la historia (record que mantuvo durante diez años) y en la expresión del más fiel reflejo de lo que es la amistad.
imágen mítica del ET de Spielberg | Foto: Museo Madame ThussaudRecuerdo algunas curiosidades del rodaje de la película, que nos contaron en las entrevistas de ese 20 aniversario del personaje. La voz de ET, por ejemplo, era la de una anciana californiana que fumaba dos paquetes de cigarrillos al día. Tardó nueve horas y media en grabar sus diálogos y cobró por ellos 380 dólares. Se grabaron también las voces del propio Spielberg, de la actriz Debra Winger (protagonista con Richard Gere de OFICIAL Y CABALLERO) y los sonidos de los mapaches, caballos y nutrias de mar. Un mix con todas esas voces configuraron la ya mundialmente reconocida del extraterrestre.
ET fue la “tabla de salvación” de un Spielberg niño, que encontró consuelo a su soledad en ese amigo imaginario. “Fue el amigo que bien podría haber sido el hermano que nunca tuve”, comentó en su momento el director, “y también el padre que yo no sentí tener jamás”. Con los años, esa invención se ha convertido en el adalid de su talento y el mejor compañero en el éxito. Hoy, cuando sopla las 30 velas, ET sigue siendo un indispensable en la historia del cine. Y su creador continúa sorprendiendo con su capacidad de reinventarse en cada proyecto. En enero llega su LINCOLN, con un Daniel Day Lewis en un nuevo estado de gracia..
30 años de ternura..